Boca Juniors se divorció del monopolio «Clarín»: la empresa Boca Crece SA, que tiene como objeto la comercialización de la marca «Boca Juniors» y todas sus derivadas («xeneizes», «bosteros», etc.) es a partir de hace unos días propiedad del club que preside Mauricio Macri.
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El acuerdo original, suscripto hace siete años, establecía que «Clarín» y Boca Juniors tenían 50% cada uno de la empresa, pero el manejo y las decisiones quedaban en manos del monopolio; sin embargo, como parte de su decisión de salir de todo negocio que no fuera parte de su «core business» y de su estrategia a largo plazo, en abril los representantes de «Clarín» hicieron saber su voluntad de retirarse de «Boca Crece SA», lo que se concretó hace un par de semanas.
Así es que los dirigentes de Boca se harán cargo de la empresa a partir del próximo 30 de noviembre, fecha en la que asumirán las autoridades electas ese mismo día. Si, como todo lo hace suponer, Macri resulta reelecto, el puesto de CEO de Boca Crece SA ya tiene dueño: se trata de Orlando Salvestrini que ya fuera tesorero del club.
A partir de esa fecha, Boca Juniors tendrá 99,9% de Boca Crece SA y la mutual de ex jugadores el restante 0,1% de las acciones. La idea de Macri y sus colaboradores es tratar de imponer la marca «Boca» en el exterior, fundamentalmente en dos mercados que ven como los más atractivos: Asia y Estados Unidos. Esto, a pesar de que Europa parece una región mucho más futbolera que las dos mencionadas. Seguramente la casi recurrente presencia de los «bosteros» en la final de la Copa Intercontinental hará fuerza para vender allí merchandising del club de la ribera.
• Crecimiento
Con estas incursiones internacionales, más la renovación y ampliación del stock de artículos que llevan los colores «azul y oro» (marca y combinación cromática también registradas por Boca Crece) esperan incrementar de manera sustancial los $ 400.000 anuales que le garantizaba «Clarín» al club (nunca en los siete años de duración del contrato la cifra pagada superó la «garantizada»). Ahora, sin socios con los que compartir los ingresos y un management profesional, parecería inevitable que los ingresos de Boca por este concepto crezcan. «Boca Crece» también deberá encarar el año próximo la renegociación del contrato que la une con Nike por la provisión de indumentaria deportiva. Hasta diciembre de 2004 el gigante estadounidense le paga a Boca $ 1 millón anual, más una regalía por cada prenda vendida. De cumplirse las expectativas de expansión hacia otros países, está claro que la «nave insignia» de esa avanzada será la camiseta de Boca. El resto del merchandising seguirá tercerizado a través de concesionarios. Sin embargo, la principal novedad que introducirá la nueva conducción de «Boca Crece» es la creación de una agencia de turismo, que apuntará a llevar a la práctica la idea de «a Boca lo sigo a todos lados»: venderá paquetes para ir a ver al club tanto en el interior como en el exterior. Y al revés, tratarán de que quienes vienen a Buenos Aires a ver a Boca lo hagan usando los servicios de su agencia.