Desde hoy los mercados operarán pensando que el martes de la semana próxima Alan Greenspan bajará las tasas de interés a 2,5% o 2,75% anual, el mínimo desde 1962 cuando el incidente de Bahía de los Cochinos. Y ésa es una buena noticia. Tal vez esta expectativa reordene los mercados que hasta ahora mostraron una coincidencia hacia la baja en la mayoría de los sectores. Hay pocos ganadores y muchos vencidos, en Wall Street. Pero también es cierto que hay muchas acciones que están con precios de ocasión.
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Desde la Gran Depresión en 1929 que Wall Street no enfrenta una baja de estas características. Medidas por el precio de sus acciones, las empresas que cotizan en la Bolsa de Nueva York perdieron 1,40 billón de dólares de su valor.
Desde el lunes pasado cuando reabrió la Bolsa de Nueva York, el Dow Jones cayó 14,2%. Esta baja sólo fue superada por los retrocesos de agosto de 1932 y de mayo de 1940 de 15,15% en cada una de esas fechas. En julio de 1933, el Dow Jones cedió 16,7% y en diciembre de 1914, 24,4%.
Otro dato que describe el temor de los inversores es que el Dow Jones acumula 8 caídas consecutivas, algo que no sucedía desde 1989. Además, la debacle del Dow no encontró la resistencia de inversores dispuestos a no desprenderse de sus acciones a precios tan bajos. El volumen de negocios récord muestra que no eran muchos los que defendieron los precios de las acciones. El viernes, por caso, cuando el Dow cayó 1,47% y el NASDAQ, 3,3%, se negociaron 2.300 millones de acciones y es la segunda rueda en importancia en la historia. Cinco de los diez días más intensos en negocios en la historia de este mercado, fueron los de la semana pasada. En la última semana, el NASDAQ perdió 16%. Sólo en abril del año pasado el NASDAQ tuvo un peor momento que el actual.
• Temores
Las pérdidas se autoalimentaron con el temor que fueron generando. Esta semana los conservadores fondos de pensión se alejaron de las acciones y se llevaron u$s 9 mil millones.
La desorientación ganó a todos los asesores de inversiones que tienen dudas cruciales como no saber si esta recesión mundial va a ser tibia o intensa. Hasta la semana pasada ellos creían que las bajas iniciales iban a ser fuertes y que el jueves y el viernes iba a haber reacomodamiento de precios. Se equivocaron y, como sucede frecuentemente, el más sabio fue el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, que le dijo al mercado que hay que esperar 10 días antes de tomar medidas para ver cuál es el verdadero daño a la economía. Cuando hizo estos afirmaciones ante el Congreso faltaban exactamente 10 días para que se reúna el Comité de Mercado Abierto de la Fed que es el que decide qué hacer con la tasas.
De esta manera, descartó cualquier recorte de tasas antes del 2 de octubre.
La clave para saber cómo seguirá el mercado esta semana es si los inversores creen que otra baja de tasas aliviará el costo de la recesión que se instaló después de los atentados.
Hasta ahora los estímulos que tiene la economía norteamericana para pensar en salir de la recesión son:
• Un plan de devolución de impuestos por u$s 1.300 millones de dólares cada año.
• u$s 40.000 millones para la reparación de los daños.
• u$s 15.000 millones para subsidiar a la aviación comercial por las pérdidas de pasajeros y suba de costos posatentados.
• Baja de tasas a los bancos para que tengan liquidez a costos más bajos.
• Probable baja de las tasas a cerca de 2,5% anual.
Estos estímulos servirán si los consumidores los encuentran atractivos y sube el índice de confianza. Después de los atentados, 30% de los entrevistados por el Conference Board el organismo privado que elabora el Indice de Confianza del Consumidor dijo que cancelaba sus planes de viaje, 20% declaró que postergará su decisión de inversión y 10% anunció que abandonará sus proyectos de compras.
Este estado de ánimo se reflejó en los despidos de las empresas que se preparan para menores ventas. Las líneas aéreas prescindieron de más de 100 mil personas. El índice de desempleo que estaba en 4,9% en agosto, después de una fuerte suba de medio punto, podría superar 6% apenas empiece el año 2002.
Las Bolsas europeas, en tanto, dejaron de tener vida propia. Están encadenadas a lo que suceda en Wall Street. Los indicadores de estos mercados llegaron el viernes al nivel más bajo de los últimos tres años. Mientras estuvo cerrado Wall Street los europeos alternaron subas y bajas, tenían una visión del mundo más optimista. Apenas reabrió Wall Street todas fueron bajas en Europa.
El lunes pasado, el Banco Central Europeo (BCE) bajó las tasas a 3,75% anual para acompañar la decisión de la Fed de Estados Unidos. El resultado de la medida fue el mismo que consiguió la Fed: no evitaron el derrumbe de las Bolsas.
Hoy los precios que tienen algunos papeles importantes de la bolsa de Nueva York podrían alentar compras esta semana pero juega en contra la sensación de que para muchos éste no es el piso del mercado.
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