Bour: "Con aumento salarial, el desempleo sube a más de 27%"
Juan Luis Bour, un experto en temas laborales, hizo ayer una seria advertencia. Si prospera la intención de la ministra Graciela Camaño de aumentar los salarios privados -luego obligaría a elevar también los públicos-, en octubre, el desempleo llegaría a 27%. Las empresas no están en condiciones de absorber costos adicionales. Anticipa Bour, además, que el cálculo de mayo arrojaría como mínimo 21,5% de desempleo y dice que, con la ley que eleva los costos de despido, se logró que las indemnizaciones argentinas sean "las más caras del mundo".
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Periodista: En las próximas semanas se anunciarán los resultados de la encuesta oficial para medir el nivel de desempleo. ¿Qué se puede esperar?
Juan Luis Bour: Antes de dar alguna cifra déjeme hacer un breve análisis. En primer lugar, habrá una fuerte caída de la demanda laboral (es decir, el pedido de trabajadores por parte de las empresas). Por otro lado, el empleo formal se redujo aproximadamente en 10%, mientras que el informal también bajó, pero en un nivel menor. En el mejor de los casos hay que esperar que el nivel de empleo haya caído 5% en un año. Además, y para ser optimistas, la oferta laboral (la cantidad de personas buscando trabajo) no creció. Esto quiere decir que hay más gente que se retira del mercado porque desiste de conseguir empleo. En este contexto, el nivel de desempleo puede llegar a ser de entre 21,5 y 22%, y siempre en un escenario optimista.
P.: Sería un récord absoluto...
P.: ¿Cómo sería el escenario pesimista?
J.L.B.: Si la demanda cae 5% pero también crece la oferta porque más gente salió a buscar empleo, la cifra puede llegar a 24%.
P.: ¿Puede ser más alta aún, en la medición de octubre?
J.L.B.: Continuará la situación actual, sin ninguna mejora y con una mayor entrada de personas al mercado laboral. Esto quiere decir que puede haber un escenario negativo con un desempleo de 24%.
P.: Usted afirma que el desempleo se ubicará este año entre 21,5 y 25%. ¿Cuánta gente sin trabajo es?
J.L.B.: En una hipótesis optimista, son 3 millones de personas en mayo pasado, contra los 2.283.000 de mayo de 2001. En octubre estaremos en una cifra de entre 3,25 y 3,6 millones. Aclaremos que se trata de personas que buscan activamente trabajo y no lo encuentran.
P.: ¿Cuánta gente efectivamente tiene entonces trabajo?
J.L.B.: En mayo de 2001 eran 12 millones y en mayo de 2002 serán 11,4 millones de personas.
P.: Usted explicó alguna vez que para que esta variable mejore, por lo menos la economía debe crecer entre 4% y 5% anual. ¿Qué espera en este sentido para este año y para 2003?
J.L.B.: Este año la economía caerá 15% y en 2003 habrá que hacer milagros para que mejore. En el mejor de los casos hay que pensar en un mantenimiento de estos niveles de desempleo por mucho tiempo.
P.: ¿Qué se necesita para que esto cambie desde este año?
J.L.B.: Se deberían hacer cosas ya en el segundo semestre, pero para ver recién resultados en el largo plazo. Y no parece que haya propuestas creíbles como para que alguna empresa decida aumentar su demanda laboral.
P.: ¿A qué puede aspirar el gobierno este año?
J.L.B.: Casi lo único que podría esperarse es que estabilice la situación dando signos básicos y no mucho más. Si esto se logra, los primeros leves síntomas de recuperación se verán bien entrado el primer semestre de 2003.
P.: ¿Cuáles serían esos signos básicos?
J.L.B.: Acordar con el FMI de manera rápida. Encarar seriamente la renegociación de la deuda con los acreedores. Mantener el superávit primario para que se crea que se va a pagar algo de deuda. Recién en ese momento el riesgo-país comenzará a caer y sólo cuando llegue a los 1.000 puntos de los 6.000 actuales se podrá pensar en una economía que vuelva a crecer.
P.: ¿Puede aplicarse la idea de la ministra Graciela Camaño de aumentar los salarios en 50 pesos?
J.L.B.: Ese sería el escenario de un desempleo de 27%. Se descartaría que ese ajuste de 50 pesos sería el primero de muchos más. Además, la única forma en que podría implementarse es si se emite dinero. Pero el peor efecto es otro: inmediatamente después que se obliga al sector privado a este ajuste, inmediatamente después comenzarán las presiones sobre el sector estatal; y la historia termina allí, mal.
P.: ¿Qué tan mal?
P.: ¿Cree que el gobierno está presionado por tomar esta medida?
J.L.B.: Estamos ante un gobierno que no es monolítico y que está integrado por gente con diferentes ideas. Quizás al Presidente el tema lo excede o cree realmente y con sinceridad que unos inocentes 50 pesos mensuales no generarán inflación.
P.: ¿Qué recomendaría en materia laboral?
J.L.B.: Primero estabilizar la economía con las medidas que expliqué antes y ni pensar en emitir para reactivar. Luego, y ya en cuanto a lo laboral, hay que dar vuelta toda la legislación del gobierno sobre este tema comenzando por la indexación de los despidos. Actualmente la Argentina tiene el nivel de indemnizaciones más alto del mundo, pero dicho de manera taxativa. No conozco ninguna economía seria en la que en medio de una feroz recesión, se crea que pagando el doble de indemnizaciones se crearán más empleos.
P.: ¿Esta medida no genera por lo menos un freno a que haya nuevos desempleados?
J.L.B.: Los datos oficiales hablan que igual aumentan los desocupados. Pero lo peor es que se desploma la intención de tomar nuevos trabajadores. Fíjese un dato notable: actualmente, con la ley de doble indemnización vigente, la tasa de entrada al mercado laboral es menor a la de diciembre; un mes donde nadie tomaba una decisión económica porque el país estaba en medio de la violencia.
Entrevista de Carlos Burgueño




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