Brasil aumentaría el superávit fiscal del año próximo a 4,5%
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La industria encadenó en febrero su octava caída interanual al hilo y el sector automotriz se hundió hasta 24%
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La financiación con tarjetas de crédito cayó 6,8% real en el primer trimestre y advierten por contracción del consumo
José Dirceu
Economistas advierten que en los últimos diez años la deuda pública ha presentado un avance preocupante, siempre retroalimentada por altas tasas de interés e ingresos fiscales insuficientes para contener su progresión.
Con su austera política fiscal, el gobierno de Lula da Silva logró mejorar el perfil de la pesada deuda pública brasileña, pero no pudo reducir su incidencia en la economía. El año pasado, por ejemplo, el gobierno efectuó un ahorro fiscal récord de 66.000 millones de reales -poco más de 23.000 millones de dólares-, menos de la mitad de los 143.850 millones de reales -50.200 millones de dólares- que se pagaron en intereses de la deuda.
«La cuenta no cierra, porque la deuda crece más que el superávit primario. El primer semestre de este año es ejemplar: el gobierno hizo una economía equivalente a 5,59% del PBI, un récord, pero la deuda costó 7,65% del PBI», escribió ayer el diario «Valor Económico». Esa diferencia creó un déficit nominal de 2,06% del PBI, lo que representa un «agujero» en el presupuesto de 20.000 millones de reales, unos 7.000 millones de dólares, que el gobierno suele cubrir endeudándose más con la venta de títulos públicos.
Economistas consideran que elevar el superávit primario puede ser una alternativa para no tener que aumentar la tasa básica de interés (Selic), que hoy está en 16,5% anual, para contener las presiones inflacionarias.
«Grosso modo, poco más de la mitad de la deuda pública, interna y externa, se corrige por la Selic; y otra parte, por la variación cambiaria, lo que resulta en un costo medio anual de 11% a 12%», dice el economista Alcides Domingues. Por eso, Domingues destaca que las simulaciones muestran que la deuda seguiría creciendo, aunque Brasil mantuviera una tasa de crecimiento económico estable de 3% a 3,5% del PBI y la actual meta de superávit de 4,25%.
El economista Edward Amadeo, de la consultora Tendencias, precisó que un aumento del superávit primario puede obtenerse sin perjudicar inversiones previstas en infraestructura, y también coincidió en que es mejor que aumentar las tasas.




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