San Pablo (ANSA, EFE) - Los exportadores brasileños temen un perjuicio de 1.500 millones de dólares por la falta de pago de importadores argentinos y calculan que las ventas a la Argentina caerán drásticamente en 2002, tanto por la retracción de la demanda en nuestro país como por la pérdida de competitividad para los productos originarios de Brasil, que ocasionarían una devaluación.
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Las precauciones tomadas por los empresarios brasileños llevaron a que los camioneros paralizaran abruptamente sus viajes a la Argentina ante el riesgo de no cobrar. Hasta hace pocas semanas, los transportistas de Brasil debieron soportar en la frontera bloqueos de sus pares argentinos, que reclamaban medidas proteccionistas por las ventajas competitivas del socio del Mercosur. La Federación de Empresas Transportadoras de Cargas de Paraná informó que «estamos aconsejando a nuestros afiliados que evalúen bien los pedidos para evitar la falta de pago».
El gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso avaló los temores de los exportadores locales. «La posibilidad de una falta de pago de los importadores argentinos es real. No porque los compradores argentinos no quieran pagar, sino porque la inestabilidad que atraviesa el país puede llevarlos a eso», admitió el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Sergio Amaral. «Por eso, pensamos que los exportadores tienen que tomar sus precauciones. La Argentina pasa por una situación de inestabilidad, por una transición hacia una nueva moneda», agregó Amaral.
«El importador argentino tiene hoy dinero para pagar, pero el Banco Central argentino suspendió las remesas», señaló Gustavo Sete, director de la consultora CenterGroup.
La Asociación de Empresas Brasileñas para la Integración del Mercosur (ADEBIM) calculó en 1.500 millones de dólares el perjuicio potencial de los exportadores locales por el peligro de falta de pago de los compradores argentinos.
«Si el exportador ya recibió o existe algún tipo de garantía en la operación, todo bien. En caso contrario, es mejor no entregar el producto», aconsejó Michel Alaby, presidente de ADEBIM.
• Realidad
Fuentes empresariales citadas por el diario «O Globo» indicaron que ese peligro ya es una realidad y que las empresas siderúrgicas dejaron de recibir pagos por 200 millones de dólares. El caso más grave es el del grupo Votorantim, el holding industrial número uno de Brasil, con facturas por cobrar por 500 millones de dólares. Paulo Skaf, presidente de la Asociación Brasileña de la Industria Textil, confirmó la existencia de «casos aislados» de «calote», falta de pago en portugués.
En los últimos meses, a medida que se profundizaba la crisis argentina, los exportadores brasileños fueron reduciendo sus ventas o exigiendo garantías para el pago.
A pesar de que en apenas tres años las ventas se redujeron a la mitad, la Argentina sigue siendo el segundo mercado individual para las exportaciones brasileñas, luego de Estados Unidos, con 8,8 por ciento del total.
Los exportadores anticipan que la tendencia a la baja no se detendrá y que, por el contrario, se hará más aguda durante el primer semestre de 2002.
«No nos extrañaría una caída próxima a 50 por ciento», señaló Skaf. El año pasado, las exportaciones de productos textiles a la Argentina representaron 30 por ciento del total; este año caerán a entre 15 y 20 por ciento, y en 2002 no deberían superar 10 por ciento.
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