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El presidente
de China,
Hu Jintao, y
el de
EE.UU.,
George W.
Bush, ayer
al posar
ante los
fotógrafos
antes de su
reunión en
Sydney. Los
reclamos
comerciales
del norteamericano
fueron
hábilmente
eludidos por
un reluctante
Hu.
Bush expresó además optimismo a Hu sobre las perspectivas de completar exitosamente la Ronda de Doha, pero manifestó su preocupación porque «algunos países parecen no estar comprometidos con el éxito de la ronda o preparados para hacer su parte», indicó Price.
Los dos mandatarios, reunidos en Sydney antes del inicio de la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), también trataron durante su encuentro de 90 minutos los recientes problemas de seguridad de los productos chinos. Bush garantizó que detrás de la ofensiva contra esos bienes considerados peligrosos para la salud no hubo un sentimiento proteccionista, relató Price, a la vez que Hu respondió que toma seriamente el asunto.
Al respecto, Hu prometió, tras reunirse con el premier australiano, que su gobierno cooperará con la comunidad internacional a fin de asegurar que las exportaciones de alimentos y otros productos chinos cumplan todas las normas de seguridad.
«China desea y está preparada para trabajar de forma conjunta con la comunidad internacional para aumentar la cooperación en materia de inspección de calidad y examen», declaró a la prensa.
El presidente estadounidense dijo que la conversación fue «muy constructiva». «Teníamos mucho de qué hablar», añadió. Su par chino, en tanto, describió el encuentro como «franco y amistoso». Sin embargo, los gestos amistosos y el lenguaje diplomático no pudieron ocultar la falta de acuerdo en temas clave, tanto económicos como políticos.
El cambio climático, otro tema que genera tensión en las relaciones entre ambos socios comerciales, también fue motivo de discusión.
Bush destacó esta semana que China tiene que formar parte de las discusiones para encontrar un sustituto al Protocolo de Kyoto de reducción de los gases de efecto invernadero, del que ninguno de los dos países es miembro y que vence en 2012. Hu expresó su voluntad de trabajar en esa decisión.
Durante el encuentro, EE.UU. recordó que su postura sobre Taiwán no ha cambiado y aseguró que su gobierno se opone a la campaña de la isla para ingresar en las Naciones Unidas con el nombre de Taiwán.
Además, Bush aceptó la invitación de Hu para asistir a los juegos olímpicos de 2008 en Pekín, aunque insistió, según la Casa Blanca, en que irá para disfrutar del deporte y no para realizar con su visita ninguna declaración política.
La prensa local especuló que China se convertiría en el centro de atención de la cumbrede la APEC, una posibilidadque rechazó Bush.
«¿Es ésta la cumbre de China?», preguntó retóricamente durante un encuentro con la prensa que lo acompañó en el avión que lo trasladó desde Irak a Sydney el pasado martes. «La respuesta es absolutamente no. Esta es una cumbre de naciones que comparten los mismos valores, las mismas preocupaciones sobre el mundo en el que vivimos y hablaremos sobre una amplia gama de temas», concluyó el presidente estadounidense.



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