20 de febrero 2001 - 00:00

Bush se decidió a reconquistar Brasil

San Pablo - Una disputa entre Canadá y Brasil por la prohibición que impuso la primera a las importaciones de carne brasileñas es tanto un desafío como una oportunidad para el libre comercio.

La disputa pende como una sombra sobre la Cumbre de las Américas, programada para el 20 de abril en Québec, a la que asistirán líderes de 34 países, incluyendo Canadá, Brasil y Estados Unidos, para discutir sobre el Area de Libre Comercio de las Américas, o ALCA, entre otras cuestiones.

«Si quieren guerra, la guerra es la guerra», dijo el presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso acerca de la disputa por la carne. Cardoso le dio a Canadá plazo hasta principios de marzo para levantar la prohibición.

Canadá y Estados Unidos deben tomar más seriamente a Brasil de todas maneras. El FTAA, un proyecto favorito del presidente George W. Bush, no progresará a menos que Estados Unidos profundice sus relaciones con Brasil, como lo hizo con México. Bush debería evaluar una próxima visita a Brasil, siguiendo a la que hizo la semana pasada a México. La disputa también pone de relieve la necesidad de que Brasil tome medidas para promover sus exportaciones y su comercio en toda la región.

Canadá prohibió la importación de carne brasileña el 2 de febrero, como precaución contra el llamado mal de la «vaca loca». Estados Unidos y México siguieron su ejemplo. Los tres países están ahora estudiando las medidas adoptadas por Brasil para impedir que la enfermedad contagie a su ganado, uno de los más numerosos del mundo. Brasil dice que está libre de la enfermedad. Sus exportaciones de carne vacuna a Canadá no llegan a $ 7 millones al año, o sea menos de 1 por ciento del total de las exportaciones vacunas brasileñas.

Muchos brasileños consideran que la prohibición es una medida de represalia que tiene poco que ver con cuestiones de salubridad, cosa que los funcionarios canadienses niegan. Los dos gobiernos están trabados en otra disputa en torno a los subsidios que les dan a sus respectivas industrias aeronáuticas de jets de pasajeros: la Empresa Brasileira de Aeronáutica SA y su competidora canadiense, Bombardier Inc. Ambas se acusan de usar subsidios gubernamentales para ganar ventas.

La Organización Mundial de Comercio dictaminó en diciembre que Canadá podía aplicar sanciones comerciales a Brasil por $ 1.400 millones.

Sin embargo, existe la creciente convicción en Estados Unidos de que ha llegado el momento de hacer grandes cambios en la relación oficial con Brasil. El Consejo de Relaciones Exteriores, un grupo de estudio con sede en Nueva York, emitió un memorándum la semana pasada que decía que se acercaba un «momento clave» para las relaciones brasileño-norteamericanas. Además de libre comercio, el memo menciona democracia, drogas y seguridad regional como temas importantes.

Importante

El memo y la documentación adjunta instan a Bush a «reformular rápidamente la política de EE.UU. sobre Brasil», porque el país es «demasiado importante en todo lo que va a suceder en Sudamérica para (mantener) una política de bondadoso abandono».

Los empresarios están más avanzados que los políticos en este sentido. Una encuesta realizada este año entre 135 ejecutivos de grandes empresas internacionales de todo el mundo -por A.T. Kearney, una firma consultora con sede en Chicago-clasificó a Brasil como el tercer país más atractivo para las inversiones externas, detrás de Estados Unidos y China. Este año, las inversiones directas en Brasil llegarían a superar los $ 20.000 millones por quinto año consecutivo.

Pero Brasil podría ser un destino más interesante para las inversiones externas si tomara el comercio más seriamente. Un memo distribuido por el gobierno canadiense en Brasil la semana pasada sugiere que Brasil no respondió a pedidos de información -que se remontan a 1998- sobre las medidas adoptadas contra el mal de la «vaca loca». «Brasil es el único país que no respondió a nuestro pedido de información» en mayo de 1998, dice el memo.

La Argentina, Uruguay, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda enviaron la información solicitada, sigue diciendo el memo. Funcionarios brasileños niegan lo que dice Canadá.

Brasil necesita mejorar sus exportaciones si realmente le interesa el comercio. A pesar de los adelantos que hizo en la última década, la economía brasileña sigue siendo una de las más insulares del continente, llegando a menos de 10 por ciento del PBI, uno de los niveles más bajos de toda la región. Brasil realizó avances a través del pacto comercial del Mercosur con la Argentina, Uruguay y Paraguay, concretado en 1995, pero aun así sigue siendo uno de los países con los que resulta más caro y difícil comerciar en toda la región. Es una lástima. Brasil podría ser una potencia en el comercio mundial.

Funcionarios brasileños dicen que quieren comerciar libremente con Estados Unidos y Canadá, pero solamente después de armar una base de poderío comercial con otros países sudamericanos. Tiene sentido comerciar desde una posición de fuerza. Pero si Brasil no hace mayores avances para promover sus exportaciones y el comercio regional más allá del Mercosur, esos planes podrían convertirse en castillos de arena.

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