Cablevisión se sumó ayer a la lista de empresas que apuntan a renegociar sus deudas, al presentar en la Bolsa su propuesta de reestructuración de pasivos.
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Tal como viene sucediendo con todos los APE que están en circulación, la propuesta CableVisión prevé un tramo en efectivo, con una quita significativa, y un canje por bonos a plazos más largos que los originales; también se plantea la posibilidad de convertir deuda por «equity» (acciones de la compañía, hasta un máximo de 30% del capital). El tramo «cash», que ronda los u$s 100 millones, será aportado tanto por los accionistas como por la propia endeudada, que destinará a ese pago casi toda la caja acumulada desde que entraran en default, en febrero del año pasado. La deuda de la principal operadora de cable del país asciende a u$s 797 millones, buena parte de la cual fue tomada para adquirir 50% de VCC y otras empresas menores ( Mandeville, UIH).
Según el comunicado remitido a la Bolsa ayer, «la oferta estará vigente hasta el 10 de octubre próximo». Allí se propone la recompra en efectivo de u$s 270 millones valor nominal, por la que se pagará 37% del valor original; esta compra implicará un desembolso de casi u$s 99,9 millones, los que provendrán de los fondos VLG Argentina y Hicks, Muse en partes iguales hasta completar u$s 45 millones; los restantes u$s 54,9 millones provendrán de la caja de CableVisión. VLG Argentina es un joint venture entre el empresario estadounidense Fred Vierra y el grupo Liberty Media, el que -luego de la reestructuraciónvolverá a tener 50% del capital social. Esta participación, sin embargo, podría verse reducida a 35% (al igual que la de Hicks, Muse) si los acreedores aceptan tomar a cambio de sus bonos hasta 30% del capital de CableVisión.
Para el resto de la deuda no recomprada en efectivo, se abren dos opciones: un bono a 9 años con tasa variable y creciente (arranca en 3% anual y termina en 8%) por hasta u$s 217,7 millones, y otro papel a 10 años de hasta u$s 173,2 millones convertible en acciones. La otra opción propone una menor suscripción de deuda nueva (hasta u$s 197,9 millones) para el bono de interés creciente y hasta u$s 123,7 millones para el convertible en acciones, pero contempla la entrega de hasta 30% de las acciones de CableVisión. El bono «step up» (de tasa creciente) tendrá también amortizaciones parciales a partir del tercer año de su emisión, cuando se pagará 5% del capital; la última cuota, en el noveno año, equivaldrá a 30% de la deuda.
Según fuentes del mercado, el hecho de que casi la totalidad de la deuda esté en manos de inversores institucionales (fondos, bancos, etc.) debería simplificar el acuerdo con los acreedores; esto también explicaría la ausencia en el APE de un «bono par», ofrecido -por caso-por Autopistas del Sol, que sí tenía tenedores de ON minoristas. «Al ahorrista le atrae mucho que le den un papel que le garantiza el recupero de toda su inversión, aun cuando pase más tiempo que el previsto originalmente -dice un experto en estas cuestiones-. En cambio, a los institucionales esa opción mucho no les sirve.» Tal como marca la ley, para que el APE sea homologado por el juez, se requiere la aprobación de 67% del capital y 51% de los acreedores. Para llegar a ese piso, CableVisión seguramente deberá vérselas con varios « fondos buitre», que hace algunos meses difundieron de manera profusa su voluntad de quedarse con la empresa, sin que -al menos hasta ahora-esa expresión de deseos se haya traducido en acciones concretas.
Por otra parte, que la empresa haya acumulado más de u$s 55 millones en los últimos 19 meses debería funcionar como un indicador de que el repago de las nuevas obligaciones es un horizonte razonable; según el balance semestral divulgado hace menos de un mes por la empresa, se detuvo la caída en el número de abonados, y gradualmente el padrón de clientes está comenzando a recomponerse.
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