23 de septiembre 2004 - 00:00

Caen ingresos por petróleo en provincias productoras

Las provincias petroleras percibieron en concepto de regalías desde la devaluación hasta diciembre de 2003 4.826,4 millones de pesos, equivalentes a 5% del total de la recaudación impositiva de todo el país acumulada en igual período. Estos ingresos extratributarios, de los que gozan las provincias hidrocarburíferas, se tradujeron desde el abandono de la convertibilidad en mejoras sobre el nivel de recursos cercanas a 90%, disminuciones superiores a dos puntos porcentuales en la tasa de desocupación y en un importante saneamiento de las finanzas públicas de esos distritos.

La regulación estatal sobre el mercado interno de combustibles, junto con las retenciones a las exportaciones, amenazan con erosionar estos beneficios extra
y revertir la situación fiscal de estas provincias, cuyos ingresos dependen en más de 40% de las regalías y que han expandido más de 70% sus gastos desde 2001. Es cierto que el gobierno tiene que regular el bienestar para otras provincias sin subsuelo rico, aunque destina mucho del dinero que les extrae a subsidios, gran parte de éstos inconsistentes.

Las principales provincias petroleras del país son Neuquén, Chubut, Mendoza y Santa Cruz, las que juntas recaudan más de 90% del total de las regalías liquidadas. Estas cuatro provincias recibieron durante 2003 en recursos extratributarios 2.380 millones de pesos, monto suficiente como para garantizar más de 18% del compromiso total de superávit fiscal pactado con el FMI para este año.

La Ley de Hidrocarburos, sancionada en 1967, obliga a las empresas privadas a pagar a los gobiernos provinciales regalías equivalentes a 12% sobre los recursos no renovables explotados en sus territorios valorados al precio de boca de pozo (valor de la venta menos el costo del flete). Sin embargo, no fue sino hasta 1992, mediante la sanción de la Ley de «Federalización de los Hidrocarburos y Privatización de YPF», que les fue reconocida a las provincias la propiedad sobre los yacimientos que se encuentren en sus territorios. No obstante ello, la proporción que representaban las regalías sobre los ingresos totales de las provincias comenzaron a ser altamente significativa a partir de la última devaluación de enero de 2002.

Entre 1993 y 2001, las regalías se duplicaron: pasaron de $ 440 millones anuales a $ 800 millones, impulsadas por la creciente producción, que en el caso del petróleo alcanzó un pico de 49,14 millones de metros cúbicos anuales en 1998. Tras el abandono de la convertibilidad, las regalías, que son liquidadas en pesos al precio de venta en dólares, saltaron en 2002 a $ 2.340 millones, incrementadas también por la suba del precio internacional del crudo producida en ese año. Sólo durante los primeros tres meses de 2003, estos ingresos ascendieron a $ 627 millones, 109% superiores a las liquidadas en igual trimestre de 2001 y 170% mayores a las de 2000. Durante el año pasado, el monto total que recaudaron las provincias por regalías ascendió a $ 2.500 millones, tres veces superior a las percibidas en 2001.

• Externalidades positivas

En el marco social, las provincias petroleras gozan de un nivel de desempleo inferior al nacional. En la región patagónica, donde se concentra la mayoría de los recursos hidrocarburíferos del país, la tasa de desocupación del primer trimestre del año fue de 9,5%, casi 5 puntos porcentuales menos que la de todo el país (dando por «trabajo» los planes asistenciales). De acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) puntual que realiza el INDEC, la desocupación en la Ciudad de Mendoza cayó de 10,7% en mayo de 2001 a 9,3% en mayo de 2003; en Plottier (Neuquén) la caída es desde 15,2% a 13,1% en igual período; y en Rawson y Trelew (Chubut), el desempleo bajó de 14% a 11,2%.

Paralelamente, algunas de estas provincias han logrado
recomponer el poder adquisitivo de los sueldos públicos gracias a la mayor holgura fiscal con la que gozan. Tal es el caso de Chubut y Santa Cruz, que a pesar del mayor gasto social, redujeron la proporción que representan las erogaciones en personal sobre el total de los ingresos corrientes. De esta forma, las provincias petroleras aumentaron hasta 50% sus gastos corrientes en 2003 sin generar saldos deficitarios, sino que, por el contrario, vieron aumentar significativamente el saldo primario de caja. Neuquén pasó de una situación de déficit fiscal de $ 21,9 millones en 2001, a un superávit de $ 56 millones en 2003, mientras que el saldo de caja de Chubut subió en igual período 238%.

Las regalías jugaron además un papel muy importante en las deudas provinciales. Con el objeto de conservar la calificación crediticia, algunas jurisdicciones optaron por garantizar sus pasivos con el flujo futuro de regalías hidrocarburíferas. De esta forma,
al momento de su emisión los bonos de Tierra del Fuego y Salta obtuvieron el status de «apto para invertir» por parte de Moody's y Fitch, y superaron la nota otorgada en ese momento a los bonos del gobierno nacional.

A pesar de la indiscutible mejora que provocaron las regalías en las economías de las provincias petroleras, las intervenciones del gobierno en el mercado de combustibles significan una merma. El acuerdo entre las petroleras y el gobierno para evitar un alza en el precio interno de las naftas redujo considerablemente la liquidación de regalías.

• Precio regulado

La consultora Economía y Regiones, que dirige el economista Rogelio Frigerio (nieto), explicó que para la producción vendida en el mercado interno, el precio que se tomaba entre enero de 2003 y abril de este año era el regulado por el gobierno (por la diferencia se constituyó una deuda que aún no se sabe cuándo se cobrará).

Sin embargo,
el principal problema que poseen las provincias hidrocarburíferas es la creciente dependencia fiscal de los ingresos por regalías que perciben sobre una producción de petróleo que viene decreciendo. El año pasado, los recursos extratributarios de varias jurisdicciones representaron más de 40% de los recursos totales. Tal fue el caso de Neuquén, Chubut y Santa Cruz.

Según sostiene la consultora Economía y Regiones, este efecto podría ser parcialmente compensado con la mayor producción de gas natural y la actualización de las tarifas, proceso que ya está en marcha. Pero esto no lograría amortiguar completamente el efecto, ya que
las regalías gasíferas representan apenas 20% del total que perciben las provincias.

Otro factor que amenaza en igual sentido es la suspensión de las inversiones en exploración de nuevos yacimientos productivos por parte de las empresas, que está provocando una importante disminución en las reservas de gas y petróleo. Además, la producción local es desalentada por los continuos aumentos en las retenciones a las exportaciones.

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