Campo: gobierno estudia medidas antes de cumbre

Economía

El gobierno esperará a tener listo un paquete de medidas, y quizás hasta un anuncio, para retomar el diálogo con los ruralistas. A pesar de que el encuentro podría producirse antes del viernes, lo más factible es que se concrete recién la próxima semana.

Tal como anticipó ayer Ambito Financiero, la Casa Rosada tiene decidido citar a los dirigentes del campo para negociar, pero con un condicionamiento puntual: de la agenda de esa charla quedará expresamente excluido el debate sobre las retenciones móviles a la soja.

Tras la decisión de las entidades de levantar el paro y la determinación, tomada en reserva, de clausurar siquiera temporalmente la opción de reanudar las medida de fuerza, el gobierno quiere sentarse a la mesa con « elementos sólidos» en la mano.

Es simple: en Balcarce 50 se considera que la protesta del campo está en un acelerado proceso de desgaste y descomposición, pero quieren contar con un menú de medidas para que la dirigencia rural pueda salir de la reunión con «algo para mostrar» ante sus bases.

Por lo pronto, ayer las vías de comunicaciones seguían bloqueadas. Desde la Federación Agraria, incluso, se intentó reabrir un contacto siquiera informal para realizar algunos sondeos. Pero desde la Casa Rosada no les respondieron los llamados.

El temor que ahora atrapa al oficialismo es que se licue la representatividad de las cuatro entidades, el conflicto se caotice y los chacareros, sin conducción ni orden, vuelvan al paro. Ese fue, en todo este tiempo, el íntimo deseo de los Kirchner.

Por esa razón, Alberto Fernández junto a Carlos Fernández y el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, trabajan sobre el resultado que en las últimas semanas tuvieron el plan de reintegros, los subsidios y la apertura, parcial, de las exportaciones.

Un dato curioso: los chacareros reclamaban que se amplíe el cupo de exportación de carne y el gobierno lo hizo. Pero según datos que leían en despachos oficiales, hasta ayer sólo se había utilizado parte de esas autorizaciones. «¿Donde está la carne?», se preguntaban.

En rigor, Fernández quiere sentarse con Luciano Miguens (Sociedad Rural), Mario Llambías (CRA), Fernando Gioino ( Coninagro) y Eduardo Buzzi (FAA), el más detestado por los Kirchner, y poner sobre la mesa el resultado de las medidas tomadas por el gobierno en las últimas semanas.

Pero, sobre todo, el jefe de Gabinete quiere tener a mano un menú de acciones ligadas a leche, carne y trigo. Todo menos soja y retenciones. El jefe de Gabinete quiere que la base de la charla sea la agenda que le entregó a los ruralistas el 6 de mayo.

  • Euforia

    Ayer, por primera vez en 90 días, en Casa Rosada se recuperó la calma. El universo K vivió con euforia contenida que el día después del anuncio de Cristina de Kirchner -financiar con las retenciones móviles un plan social-se comenzó a diluir la tensión.

    Así y todo, se siguieron con detenimiento dos sucesos: la asamblea que en Gualeguaychú encabezó Alfredo de Angeli; y el eventual impacto del paro que para hoy tienen programado los transportistas de granos que, en algunas rutas, incluirá bloqueos totales.

    El ministro de Planificación, Julio De Vido, consiguió, al menos, que algunas de las federaciones más poderosas aplaquen el tono de la protesta. Por caso, el grupo que comanda Miguel Angel Betili en provincia de Buenos Aires montará piquetes casi simbólicos.

    Ya se relató en estas páginas: Betili, un antiguo dirigente del PJ de Olavarría, tiene nexos con Hugo Moyano y se vio con el jefe de la CGT y el De Vido unos pocos días antes de resolver una medida de fuerza que desestabilizó la protesta de los chacareros.

    De todos modos, permanecen piquetes rebeldes de camioneros autoconvocados. Costos de la crisis, dicen.

    P.I.
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