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Por esa razón, Alberto Fernández junto a Carlos Fernández y el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, trabajan sobre el resultado que en las últimas semanas tuvieron el plan de reintegros, los subsidios y la apertura, parcial, de las exportaciones.
Un dato curioso: los chacareros reclamaban que se amplíe el cupo de exportación de carne y el gobierno lo hizo. Pero según datos que leían en despachos oficiales, hasta ayer sólo se había utilizado parte de esas autorizaciones. «¿Donde está la carne?», se preguntaban.
En rigor, Fernández quiere sentarse con Luciano Miguens (Sociedad Rural), Mario Llambías (CRA), Fernando Gioino ( Coninagro) y Eduardo Buzzi (FAA), el más detestado por los Kirchner, y poner sobre la mesa el resultado de las medidas tomadas por el gobierno en las últimas semanas.
Pero, sobre todo, el jefe de Gabinete quiere tener a mano un menú de acciones ligadas a leche, carne y trigo. Todo menos soja y retenciones. El jefe de Gabinete quiere que la base de la charla sea la agenda que le entregó a los ruralistas el 6 de mayo.
Ayer, por primera vez en 90 días, en Casa Rosada se recuperó la calma. El universo K vivió con euforia contenida que el día después del anuncio de Cristina de Kirchner -financiar con las retenciones móviles un plan social-se comenzó a diluir la tensión.
Así y todo, se siguieron con detenimiento dos sucesos: la asamblea que en Gualeguaychú encabezó Alfredo de Angeli; y el eventual impacto del paro que para hoy tienen programado los transportistas de granos que, en algunas rutas, incluirá bloqueos totales.
El ministro de Planificación, Julio De Vido, consiguió, al menos, que algunas de las federaciones más poderosas aplaquen el tono de la protesta. Por caso, el grupo que comanda Miguel Angel Betili en provincia de Buenos Aires montará piquetes casi simbólicos.
Ya se relató en estas páginas: Betili, un antiguo dirigente del PJ de Olavarría, tiene nexos con Hugo Moyano y se vio con el jefe de la CGT y el De Vido unos pocos días antes de resolver una medida de fuerza que desestabilizó la protesta de los chacareros.
De todos modos, permanecen piquetes rebeldes de camioneros autoconvocados. Costos de la crisis, dicen.
P.I.




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