La normalidad volvió a los supermercados Carrefour: la empresa y el sindicato de camioneros llegaron a un acuerdo mediante el cual los 300 trabajadores que Hugo Moyano reclamaba para su gremio pasarán a trabajar en una empresa diferente a Carrefour en un plazo de 30 días, que dará servicio de carga y descarga a sus camiones -la tarea que cumplen esos 300 empleados en el centro de distribución de Esteban Echeverría y que serían afiliados al gremio que esa empresa decida ( seguramente camioneros). Carrefour se tomará estos 30 días para seleccionar la empresa a la que se transferirán los empleados en cuestión, y no está claro aún si será una de las empresas de logística ya existentes en el mercado o se creará una nueva.
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Obviamente, los perdedores serán los trabajadores, que pasarán de depender de una empresa sólida como Carrefour a otra cuyos propietarios aún no se conocen, y que además pasarán de ser empleados de Comercio a depender del gremio de Moyano.
A cambio de esa concesión Carrefour consiguió asegurarse que todos sus otros empleados seguirán siendo de Comercio, y que ninguno de sus empleados será camionero. Además, la cartera laboral devolverá los $ 200.000 de multa que pagó Carrefour el martes por no haber reafiliado a esos empleados a camioneros.
El acuerdo se selló ayer en una reunión que se prolongó apenas dos horas en la sede de la cartera laboral, protagonizada por el ministro Carlos Tomada, su colega de Justicia Gustavo Béliz (se retiró a las 20.10, una hora después de iniciada), los Moyano (padre e hijo Pablo), el CEO de la empresa Eric Legros, representantes del Ministerio de Justicia y abogados de todas las partes. Cabe recordar que los camionerosreclamaban la afiliación de unos 300 trabajadores del centro de distribución de Esteban Echeverría con argumentos poco verosímiles, Tomada los apoyó pero la Justicia no le permitía (aunque quisiera, lo que no sucedía) a la empresa el reempadronamiento de esos empleados, que siempre fueron afiliados al Sindicato de Comercio -el gran ausente en la reunión de la víspera-.
•Separación
A la mesa de ayer se llegó después de que toda la noche del miércoles al jueves las mismas partes estuvieran reunidas discutiendo qué hacer. Después de haber iniciado la ronda todos en un cuarto, las partes se separaron: los sindicalistas en una sala, Carrefour en la otra, con el insólito espectáculo de los ministros recorriendo el pasillo una y otra vez para mediar entre ambos bandos.
A primera hora del jueves, la gente de Moyano había ya levantado la medida de coacción que impedía el acceso y egreso a los dos centros de distribución y las 24 sucursales de Carrefour, por orden del fiscal de Lomas de Zamora Guillermo Morlacchi, quien con valentía poco habitual dispuso que los activistas « camioneros» cesaran en su acción. Para hacer cumplir la orden, envió unos 500 efectivos de la Policía provincial; ante este despliegue, Moyano dispuso el repliegue de sus fuerzas. Fue entonces que el fiscal dispuso la nueva reunión de ayer, en Trabajo y con los protagonistas del conflicto. Morlacchi, además, tiene jurisdicción sobre las sucursales de Carrefour de Monte Grande, Avellaneda y Adrogué, que también iban a ser despejadas. Esas sucursales se sumarían a las de Mendoza, Mar del Plata, San Fernando y Quilmes, que operaban normalmente desde el día anterior por acciones dispuestas por otros tantos funcionarios judiciales. Asimismo, fuentes de la empresa revelaron que los fiscales de San Isidro y Vicente López estaban a punto de tomar medidas similares a las de su par de Lomas de Zamora. Ante este panorama, Moyano decidió retroceder para luego avanzar a la noche en Trabajo, porque lo cierto es que -si bien de manera parcialalcanzó su objetivo de quedarse con 300 fichas que eran de Comercio.
El fiscal dispuso un período de negociación de 48 horas (hizo falta mucho menos) ayer a las 9, luego de una maratónica ronda que había arrancado diez horas antes. Allí Moyano afirmó que los cortes frente a los activos de Carrefour «están hechos por el derecho a huelga». El fiscal le informó que dicho derecho no se aplicaba porque lo que estaban cometiendo era lisa y llanamente el delito de extorsión, y advirtió que -de persistir en la actitud-no tendría otra salida que procesar a los dirigentes del sindicato y a los activistas que resultaran detenidos cuando se liberaran los ingresos a los supermercados. Luego de levantada la medida, los camiones de Carrefour procedieron a reponer la mercadería faltante en las góndolas, luego de dos días de no poder hacerlo. En tanto, el sindicato que encabeza Armando Cavalieri emitió anoche un comunicado en el que le reclaman a Tomada que «garantice el trabajo en toda la actividad, a fin de evitar situaciones que pongan en peligro la paz social y la seguridad pública». Agregan que siempre han apoyado la «defensa irrestricta de la fuentes de trabajo», pero que esa «conducta y tolerancia no deben ser confundidas como un consentimiento a otras prácticas no acordes con la hora que vive el país». No hace falta leer entre líneas para darse cuenta de qué conductas y qué prácticas ataca...
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