Centro porteño: vacío como si fuera feriado

Economía

Curioso el paisaje en el centro porteño ayer. Silencioso en la peatonal Florida, donde a diario, entre las dos y las cuatro de la tarde, los peatones se esquivan para transitarla. Pero ayer, a la hora del acto, la clásica vía lucía como en un día feriado. Despoblada, pero con los negocios abiertos, que resultaron la atracción de escasos caminantes que, aprovechando el asueto se probaban zapatos mientras Cristina de Kirchner se entregaba al discurso.

A muy pocos metros de diferencia, estampas contrapuestas. La Avenida de Mayo, plagada de manifestantesque se dirigían en columnas a la plaza que, como desde una vidriera contemplaban los porteños desde las mesas de los bares, como el tradicional London City. La diagonal Norte, afectada por el ingreso de Luis D'Elía y sus acólitos (junto con el Frente Transversal y otras agrupaciones llenaron una cuadra completa de gente), donde abundaron los ruidos de pirotecnia variada y el estruendo de los bombos. A la vuelta de la esquina, el silencio y el vacío como en un día feriado, inclusive menos gente que un domingo, cuando los turistas hacen compras en Florida.

Solamente algunos quioscos se protegieron con rejas, pero no dejaron de atender al público y sólo bancos y oficinas oficiales permanecieron cerrados y algunos locales de comidas rápidas que históricamente fueron blanco de la violencia de piqueteros. Hasta la presencia de policías fue discreta, aunque el tránsito se vio afectado por el cierre de varias cuadras a la redonda en el lugar del acto.

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