Lagarde sigue defendiendo la actuación del FMI  en la Argentina

Economía

"Hicimos lo mejor que pudimos en ese momento cuando los líderes de la Argentina vinieron a nosotros porque estaban en una muy difícil situación", afirmó la extitular del organismo. Admitió que el programa económico "tuvo efectos colaterales, se incrementó la pobreza y la alta inflación".

En un extenso reportaje realizado por Bloomberg televisión, la ex directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde - ahora presidente del Banco Central Europeo- explicó porque al FMI se lo recuerda sólo por sus errores y no por sus aciertos. “El destino de la institución es ser el chivo expiatorio cuando las cosas van mal y ser criticado, ex post, por esos maravillosos economistas que no dijeron una palabra cuando el FMI interviene”. Destacó que durante su presidencia se pudieron incorporar temas como la corrupción, el rol de las mujeres y el cambio climático, entre otros.

Recordó que el FMI ayuda con miles de millones de dólares a numerosos países. “Hubo grandes y moderados éxitos, en otros casos hay avances en los programas y en el caso de Argentina (no lo dijo, pero cabe suponer que no entra en ninguna de las categorías anteriores) sostuvo que: “Hicimos lo mejor que pudimos en ese momento cuando los líderes de la Argentina vinieron a nosotros porque estaban en una muy difícil situación”.

Continuó recordando que en mayo 2018 la Argentina enfrentaba “una situación extremadamente difícil”. A continuación explicó que “el programa (acordado con el Fondo) tuvo efectos colaterales, se incrementó la pobreza y la alta inflación”. De todas maneras, rescató que se redujo el desequilibrio externo, el déficit fiscal y se acumularon reservas. “Lo especial de ese programa (con Argentina) fue que pudimos anticipar que iba doler e insertamos en el programa suficientes protecciones para la seguridad social que permitían activar medidas de seguridad orientadas a proteger a los sectores más vulnerables”, explicó la ex titular de FMI.

“Nosotros tratamos de anticiparnos (a los efectos negativos) todo lo que pudimos, desafortunadamente los hechos recientes que fueron disparados por cuestiones políticas, resultaron ser muy difíciles para la población”, justificó la nueva titular del Banco Central Europeo.

Cabe recordar que el Fondo brindó a la Argentina uno de los mayores rescates de la institución abriendo una línea de crédito por hasta 56.000 millones. El presidente Alberto Fernández desistió de utilizar los últimos tramos de este préstamo.

Una de las enseñanzas que dijo llevará a su nueva función y que aprendió en el FMI, consiste en “la importancia de escuchar”, y en este sentido, afirmó que es necesario escuchar a todos, a los políticos, pero fundamentalmente a “la gente, tratar de entender las voces críticas, incluso la de aquellas voces inusuales o no esperadas. “Es importante ponerse en los zapatos del otro”, resumió Lagarde. Remarcó que esto es importante en cualquier orden, en la vida personal, en las negociaciones, porque de esta manera se comprende la perspectiva del otro.

Esta frase puede tener una particular significación en el caso de las negociaciones que la Argentina lleva adelante con el Fondo, ya que las autoridades nacionales buscan, en una posición inusual, postergar el pago del capital y los intereses de la deuda con el organismo multilateral.

Por otra parte, la ahora directora del Banco Central Europeo señaló que durante su gestión al frente del Fondo puso empeño para que “China fuera incluida todo lo posible dentro del institución (FMI) porque es la segunda economía mundial y es mejor tener a ese poder económico jugando dentro y no afuera”.

En este sentido sostuvo que “la inclusión del renminbi en la canasta de los Derechos Especiales de Giro (DEG, la moneda del FMI) no era un hecho”.

Cabe recordar que varios países, particularmente China, propusieron luego de la crisis del 2009, reemplazar el dólar como la moneda predominante en los mercados internacionales por los DEG. Esta propuesta, al menos por el momento, no parece tener muchas posibilidades de implementarse. Algunos expertos sostienen que reemplazar al dólar por la moneda del FMI sería una manera de acotar las fluctuaciones entre las distintas monedas.

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