20 de septiembre 2004 - 00:00

Comienza mañana juicio de gobierno de EEUU contra tabacaleras por u$s 280.000 millones

El gobierno de EEUU intentará obtener 280.000 millones de dólares de las principales compañías tabaqueras del país en un juicio que comienza mañana, martes, y en el que las empresas son acusadas de haber mentido sobre el riesgo del tabaco.

Este proceso civil, que puede hacer historia, se lleva a cabo en un tribunal federal de Washington, y las empresas acusadas incluyen a Philip Morris USA, RJ Reynolds, Liggett, Lorillard Tobacco y Brown and Williamson.

El juicio es la culminación de una demanda interpuesta en 1999 por el gobierno del entonces presidente Bill Clinton, en la que se acusó a las corporaciones tabaqueras estadounidenses de conspirar para engañar al público sobre los riesgos que conlleva fumar.

También se les acusó de impulsar campañas publicitarias presuntamente destinadas a promover el consumo del tabaco entre los adolescentes a través de dibujos animados.

Las acusaciones se realizaron sobre la base de la ley especial contra el crimen organizado y organizaciones corruptas, llamada RICO por sus siglas en inglés, y puesta en marcha inicialmente para combatir a grupos como la mafia.

El juicio, que tendrá lugar en el tribunal a cargo de la juez Gladys Kessler, se lleva a cabo al margen de otra demanda que promovieron varios estados de EEUU y en la que se alcanzó un acuerdo en 1998 a través del cual las tabaqueras aportarán 246.000 millones de dólares para gastos de salud en un período de 25 años.

El pacto de 1998 también incluye restricciones a los anuncios publicitarios de los cigarrillos con dibujos animados y dirigidos a los jóvenes.

El Departamento de Justicia explicó que unos 440.000 estadounidenses mueren cada año como consecuencia del consumo de tabaco o por ser fumadores pasivos.

En marzo de 2003, ese Departamento había pedido a un tribunal del Distrito de Columbia que se impusiera a las compañías tabaqueras una multa de 289.000 millones de dólares por supuestamente haber mentido a los fumadores y al público en general sobre los riesgos del consumo de tabaco.

El gobierno de Estados Unidos acusa a las compañías tabaqueras de mentir acerca de los vínculos entre el consumo de tabaco y el cáncer, negar que fumar es adictivo y de realizar campañas de promoción de sus productos dirigidas exclusivamente a jóvenes.

En marzo de 2003, el vicepresidente de la compañía Philip Morris USA, Bill Ohlemeyer, tachó esas alegaciones como absurdas y señaló que el Gobierno mantiene regulada la venta de cigarrillos.

Ohlemeyer recordó que desde 1996 el Congreso decidió que cada paquete de cigarrillos contenga una advertencia sobre los daños que su consumo puede ocasionar a la salud.

En 2000, Kessler resolvió que el Gobierno no podría recuperar de las compañías tabaqueras los fondos que invirtió en el programa de salud "Medicare" para atender a los pacientes con enfermedades derivadas de consumir tabaco.

Sin embargo, la juez sí permitió que las autoridades intentaran obtener compensaciones procedentes de los beneficios acumulados por las compañías tabaqueras a través de las prácticas cuestionadas.

Las organizaciones antitabaco se habían mostrado escépticas de que el actual gobierno del presidente George W.Bush quisiera llevar adelante la demanda.

El hecho de que el juicio finalmente vaya a celebrarse, cinco años después, ha sorprendido a muchos expertos, ya que este sector ha realizado cuantiosas donaciones al Partido Republicano.

La industria tabaquera dio a los republicanos contribuciones electorales en el período 1999-2000 por un total de 3,5 millones de dólares, mientras que a los demócratas les aportó 1,2 millones durante el mismo periodo.

Además, el principal consejero político del presidente George W. Bush, Karl Rove, fue también asesor de Philip Morris.

La industria tabacalera ha señalado que planea defenderse con el argumento de que el Departamento de Justicia está ignorando con la demanda que el Gobierno "apoyó, participó y en ocasiones reguló buena parte de la conducta que ahora lamenta".

Según Bob McDermott, un abogado de la tabaquera R.J. Reynolds, "la conducta de las compañías era completamente comprensible en el contexto de los tiempos".

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