13 de marzo 2001 - 00:00

Cómo Wall Street tentaba a empleados

Nueva York (Bloomberg) - La mesa de billar que Goldman Sachs Group Inc. compró el año pasado para los empleados dedicados al desarrollo del sitio Web del grupo aún está en su lugar.

Lo mismo puede decirse de las computadoras portátiles que Salomon Smith Barney les compró a sus analistas principiantes cuando éstos se quejaron de que no podían escribir informes al visitar las empresas.

Merrill Lynch & Co. tiene previsto abrir el gimnasio que les prometió a sus empleados hace un año como parte de lo que llamó la «guerra por el talento» contra las empresas de Internet. Aunque la lucha se ha acabado, los empleados siguen gozando de muchas de estas comodidades adicionales.

Hace un año, las empresas de Wall Street hacían lo imposible para atraer nuevos empleados y frenar las marchas voluntarias hacia las jóvenes empresas de Internet. Ahora los expertos que salieron en busca de aventuras en la Nueva Economía han decidido regresar. Lo que es más, con la desaceleración de la economía y la caída de los negocios, las empresas están despidiendo personal.

Con la ascensión del índice norteamericano NASDAQ Composite a niveles máximos hace un año, las empresas de valores tenían que seducir a los empleados con una lista de incentivos para evitar el éxodo masivo hacia las empresas de Internet y las iniciativas empresariales.

Merrill Lynch estableció nuevos fondos de inversión de capital privado en los que sus empleados podían invertir para aumentar la remuneración. Credit Suisse First Boston ofreció años sabáticos pagos a sus banqueros y Goldman Sachs anunció que les haría una donación única de unos 2 millones de acciones -por un valor aproximado de $ 200 millones en aquel tiempo-a «jóvenes profesionales».

Desde el récord alcanzado el 10 de marzo de 2000, el NASDAQ ha perdido 56 por ciento y se ha llevado por delante más de 60.000 empleos en empresas de Internet.

Las empresas financieras recortaron más de 10.000 puestos de trabajo con la drástica caída del número de ofertas públicas de ventas y fusiones por el desplome de los mercados.

Renovado interés

Pero esto no ha significado la pérdida de ciertos privilegios obtenidos durante la época del auge de Internet, por los que los empleados de las firmas financieras habían luchando desde hacía tiempo, desde acceso al gimnasio los fines de semana hasta una indumentaria más informal o incremento de dietas para almuerzos o cenas de negocios.

«Este trabajo no es nunca fácil, pero aquellos cambios ayudaron», afirmó Paul Leung, analista de Salomon Smith Barney, que confeccionó una lista con todas las quejas y peticiones de sus colegas, la mayoría de las cuales les fueron concedidas.

«Fue un momento del mercado en el que sentimos que se podían hacer muchas cosas para mejorar nuestra calidad de vida», afirmó Leung.

Leung, que cumple 24 años esta semana, dice que ninguno en su equipo de 15 jóvenes analistas de banca de inversión especializados en valores tecnológicos se ha marchado desde que la división de Citigroup introdujera estas facilidades para la plantilla, como uso de computadoras portátiles y cafetería.

Otra muestra del cambio de actitud desde hace un año es el renovado interés que muestran los estudiantes de licenciatura de las escuelas de empresas.

Aproximadamente 350 estudiantes asistieron a una conferencia reciente de Deutsche Bank en la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia, índice de asistencia casi tres veces superior al del año pasado.

«Tuvimos que traer sillas de afuera y ponerlas en la entrada», comentó Kristina Peters, jefa de contratación universitaria en Estados Unidos para el mayor banco de Europa por activos. «Los estudiantes nos dijeron que estaban buscando un ambiente más estable.»

El año pasado Deutsche Bank ofreció la posición de asociados de verano a ocho estudiantes de la Universidad de Harvard y ninguno aceptó. En lo que va del año cuatro de seis candidatos han aceptado la oferta.

«Creo que la competencia no ha sido nunca tan intensa como ahora», comentó Caitlin McLaughlin, directora de contratación de personal con grado de maestro en administración comercial en Salomon Smith Barney, que ha recibido dos veces más currículos que el año pasado. «Los que realmente querían el trabajo tuvieron que competir.»

El año pasado, las perspectivas de una carrera con promesa de una remuneración anual de más de $ 10 millones no era suficiente para muchos en Wall Street, que ansiaban convertirse en multimillonarios de Internet de la noche a la mañana con una salida a Bolsa.

Además de una indumentaria de oficina más informal, los bancos de inversión adoptaron ciertos rasgos de otras empresas menos estrictas.

Por el momento los analistas no piden más, y están satisfechos saboreando los resultados de su victoria como la nueva cafetería de Salomon Smith Barney. «Es un salón con vistas bastantes agradables, sofás y mesas», describió Leung. «Exactamente lo que se necesita si estás trabajando mucho y quieres olvidarte.»

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