30 de julio 2003 - 00:00

Confirmado: postergan la oferta a acreedores

Ayer, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, reconoció en Estados Unidos que se postergará la propuesta a acreedores por el default. Debía hacerse el 23 de setiembre en Dubai (Emiratos Arabes Unidos), en el marco de la reunión anual del FMI-Banco Mundial. Nielsen señaló que la postergación responde «a un pedido de los acreedores». La realidad es que el propio equipo económico tenía demorado el proceso. En Nueva York, a Nielsen le se-ñalaron que «para hacer una propuesta que será rechazada, mejor no hagan nada». Y es lo que se decidió. El banco francés Lazard Frères, surgido de una polémica licitación que hizo Roberto Lavagna hace cuatro meses, no pudo aún diseñar una base de datos de los tenedores de bonos en default. Tampoco la entidad tiene estudiadas las cláusulas legales de los 152 títulos de deuda argentina hoy en default. Lo grave es que cada mes que pasa, se tornará más caro renegociar la deuda por la suba de tasas en Estados Unidos.

Ayer, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, confirmó que se postergará la propuesta del gobierno a tenedores de bonos argentinos para salir del default. Dijo que «es lo que nos pidieron los acreedores en las reuniones que estuvimos manteniendo», aunque en realidad es el propio equipo económico el que no pudo completar el proceso.

Guillermo Nielsen estuvo ayer en Miami cerrando diez días de gira por Japón, Europa y los EE.UU. La idea original era que en Dubai, en el marco de la Asamblea Anual con el FMI, el 23 de setiembre, Roberto Lavagna presentara una propuesta a inversores. En todos los contactos que mantuvo, recogió la misma impresión: fuertes críticas de los representantes de acreedores por la discriminación de que eran objeto (porque se hacen igual pagos al FMI, a ahorristas con BODEN y préstamos garantizados) y por la demora del gobierno en completar la transacción. Sí es cierto que a Nielsen le aseguraron también en Nueva York que «si en Dubai presentan algo que luego es rechazado por la mayoría de los acreedores, mejor es que no presenten nada».

La improvisación con que se viene manejando la renegociación de la deuda es algo que ya comienza a inquietar a funcionarios cercanos a Néstor Kirchner, para quien el tema iba a estar concluido en diciembre. La entidad que Lavagna contrató como asesor, el francés Lazard Frères, no pudo aun concluir determinados pasos previos mínimos, como tener una base de datos cierta con los tenedores de los papeles. Y por ello es que se habla de ampliar la lista de bancos que colaborarán con Lavagna por el poco conocimiento del tema de Lazard Frères.

Cabe recordar que son 152 los bonos en default y, por ende, 152 las asambleas de inversores en las que el país debe lograr mayoría de casi 100% para que acepten las nuevos bonos. No es fácil y, por ello, más allá de la picardía de Nielsen de asignarle la razón de la postergación a un pedido de acreedores, es preferible fracasar en el intento. «Nosotros entendemos que la Argentina no debería tener más de 18 emisiones de bonos, más precisamente, entre 12 y 18 emisiones», anticipó ayer Guillermo Nielsen a CNN en Español. A continuación, el diálogo de Nielsen con la cadena norteamericana.

Periodista:
Ustedes habían adelantado que en setiembre realizarían en la Asamblea Anual del FMI, en Dubai, una oferta de pago de la deuda en default. ¿Se sigue manteniendo esta fecha?

Guillermo Nielsen: Recientemente hemos puesto en marcha los grupos consultivos en Japón, Alemania, Italia y los Estados Unidos. En este último país, y más específicamente en el caso del grupo consultivo que funciona en Nueva York, nos pidieron no ir tan rápido como para presentar totalmente la oferta de canje en setiembre. Entienden que va a ser necesario más tiempo para poder ponderar adecuadamente el punto de vista de los inversores institucionales. Estamos examinando este pedido y, cuando retorne a Buenos Aires y converse con el ministro Roberto Lavagna, veremos cuál es la actitud que tomamos.


P.:
Es decir, que la Argentina estaría preparada para presentar la propuesta de reestructuración de la deuda, pero son los acreedores los que piden más tiempo...

G.N.: La Argentina va a buscar un intercambio consensuado con los tenedores de bonos. Y lo que los tenedores tengan para decirnos es muy importante para nosotros, si ellos nos sugieren un trabajo más prolongado con los grupos consultivos esto es algo que nos podemos ignorar.


P.:
¿Las reformas que exige el FMI se deben realizar antes de cerrar un acuerdo de largo plazo o el orden es al revés?

G.N.: El acuerdo es a tres años y en el lenguaje del Fondo hay dos formas de ver esto. Por un lado, la secuencia intertemporal en la que se va a comprometer la Argentina es la clave. Lo que mucha gente tiene en mente es que las medidas se deben tomar previamente a llegar al acuerdo. Pero hasta ahora las conversaciones que estamos manteniendo están dirigidas a un secuenciamiento de los compromisos que la Argentina deberá asumir en el próximo acuerdo.


P.:
¿Qué se puede saber de la oferta que están considerando plantear a los acreedores?

G.N.: En cuanto a la quita todavía no se pueden hacer comentarios, porque es el punto más sensible en todo el trabajo que estamos haciendo y hacia allí estarán dirigidos los esfuerzos de búsqueda de consenso. Es una negociación muy difícil. Basta considerar que el monto involucrado va a ser el triple que el de la renegociación rusa, que hasta el momento es la más grande de la historia. Pero va a ser mucho más compleja que esta renegociación por que hay 152 diferentes bonos emitidos en 8 legislaciones diferentes en 14 monedas distintas. De allí vamos a pasar a un número mucho menor de bonos, nosotros entendemos que la Argentina no debería tener más de 18 emisiones de bonos, más precisamente, entre 12 y 18 emisiones. A la vez, estamos explorando la posibilidad de que una parte del pago de la deuda esté ligado a la evolución del PBI porque, como tenemos que hacer proyecciones a 30 años y nadie sabe lo que va a pasar ni siquiera en 3 meses, nos parece bastante lógico que haya una componente ligada a la evolución del PBI. Esto es, si el producto se ubica por encima del sendero de consenso la Argentina pagaría algo más, compartiría esta mayor creación de valor con sus acreedores que han pasado por instancias difíciles a partir del default. De todas maneras, debo señalar que los mercados tienen algunas dificultades en conceptualizar esta componente, así que no sabemos si este último aspecto va a formar parte de la oferta, es algo que decidiremos hacia setiembre.

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