Consumo de servicios siguió cayendo: 5,4%
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Desde ya, el dato sobre el transporte público de pasajeros indica claramente que la gente no va a trabajar (porque no tiene trabajo) o no sale a pasear (porque no tiene dinero ya no para consumir, sino sencillamente para pagar el boleto). Es casi obvio, además, que el retroceso mayor en el uso de trenes en relación a sus competidores debería atribuirse a una mayor evasión, dato que los empresarios del sector admiten a regañadientes.
La caída del índice de uso de servicios públicos no resultó aún mayor debido a que continuó en aumento del número de aparatos de telefonía celular en servicio, al crecer 19,3%, seguida de la generación de electricidad (7,3%) y el servicio ferroviario de carga (6,4%), entre otros.
En el primer rubro el crecimiento podría atribuirse no tanto a un aumento del número de abonados (que se mantiene «planchado» desde hace un tiempo) sino al reemplazo de unidades existentes. También es atribuible a la aparición de un nuevo operador en el área metropolitana (CTI) y a la tendencia de las empresas operadoras a no dar de baja ningún aparato, por lo que cada teléfono que se incorpora al parque existente es considerado «nuevo» (aunque sea entregado al mismo consumidor que tiene dos o tres aparatos más sin utilizar, en comodato u obtenidos a través de diversas promociones, sorteos o «regalos»).
Como contrapartida a estas cifras, las llamadas urbanas disminuyeron 6% y las interurbanas 1,9%.; también descendió la producción de gas natural (5,9%), lo mismo que el pasaje de vehículos por las cabinas de peaje en rutas nacionales (2,8%) y en las rutas de la provincia de Buenos Aires (3,4%).
El «consumo» de peajes fue mucho más castigado, sin embargo, en la red de accesos a la Capital Federal, donde se redujo 7,3% en relación a setiembre del año anterior. Los operadores consultados atribuyen (sólo en parte, es cierto) esta caída a la cantidad de fines de semana lluviosos, que redujo considerablemente el tránsito hacia los lugares de fin de semana de los porteños.
De todos modos, de lejos el sector que reflejó con mayor crudeza la crisis (tanto interna como por influencia de factores externos) fue el aerocomercial: el número de pasajeros transportados descendió 31,8% en cabotaje y 22,9% en vuelos internacionales, cifras en parte atribuibles al efecto de los criminales atentados en los Estados Unidos del 11 de setiembre.




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