En un intento que busca evitar que la devaluación se traduzca en el aumento de los delitos de contrabando -la diferencia cambiaria alienta el tráfico de mercaderías importadas al país-el gobierno instruyó a la Gendarmería para que extreme los controles fronterizos. Al término de la reunión de Gabinete del lunes, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich se comprometió a analizar junto con el secretario de Seguridad, Juan José Alvarez, la reasignación de recursos a las fuerzas de seguridad para dos frentes: combatir el contrabando y la vigilancia estrecha de aquellos puntos de la frontera considerados sensibles para la seguridad.
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En lo inmediato se decidió fusionar el control migratorio y reforzar la prevención de delitos como el contrabando y el narcotráfico mediante la integración de la base de datos de la Dirección de Migraciones con la de Gendarmería Nacional. Amén de la pérdida que representa para el fisco el contrabando -la estadística señala unos 7.000 millones de dólares anuales-lo que inquieta ahora es que una parte de la planificación de inteligencia del Pentá-gono para combatir a Osama bin Laden a nivel global es negar las fuentes de financiamiento de las células.
Los hombres del comandante general Hugo Miranda tienen señales de las agencias de los EE.UU. que alertan sobre el aprovechamiento que hacen los grupos terroristas de aquellos países en situación de inestabilidad para encubrir la financiación de sus operaciones. Se teme que las células dormidas en zonas calientes con la Triple Frontera busquen financiarse con el contrabando. El financiamiento es esencial en el reclutamiento de partidarios y en el lanzamiento de operaciones terroristas en gran escala.
Ahora con la fusión de las bases de datos, los gendarmes pondrán los recursos humanos, la infraestructura informática, la red de comunicaciones satelitales y su inmensa memoria de datos a disposición de Migraciones para las consultas en los 30 pasos fronterizos terrestres y reforzará aquellos puntos internacionales considerados sensibles. La Gendarmería ya está conectada y comparte datos con la Procuración General de la Nación y también con la de la provincia de Buenos Aires. En el mediano plazo se espera lograr un enlace cibernético con el SENASA -interesa el control del negocio de la hacienda, luego del brote de aftosa-y también con la Aduana.
El humor de los gendarmes bautizó con el nombre «el gran centinela» al sistema informático integrado por Migraciones, en alusión al reality show holandés caracterizado por un ojo electrónico que todo lo ve. «El primer desafío que presenta el control fronterizo argentino es la coordinación entre las distintas autoridades encargadas de realizarlo». «Otro es la decisión de interconectar la información dispersa, derrumbando los compartimientos estancos que hay en distintos bancos de datos». Con la integración en «el gran centinela» se ha dado el primer paso, dijo Miranda, titular de la Gendarmería.
El sistema de control de Migraciones, llamado Printax, funciona solamente en el área metro-politana. Su desarrollo se interrumpió meses atrás cuando el gobierno de Fernando de la Rúa canceló un contrato con la empresa Siemens para la confección de los documentos nacionales de identidad (DNI) que también comprendía la extensión del sistema Printax a todos los controles fronterizos del país. A pesar de la rescisión del contrato, se mantienen los controles informáticos de Migraciones en Ezeiza, Aeroparque y el puerto de Buenos Aires.
La fusión dispuesta permite optimizar el control de ingresos y egresos fronterizos utilizando el sistema SAG de la Gendarmería y aprovechar al máximo los recursos existentes en ambos organismos. Asegura el chequeo en tiempo real (la respuesta del «gran centinela» es en segundos) de todas las personas (también los vehículos) que entran y salen del territorio nacional en 30 pasos fronterizos, requerimiento que hizo los EE.UU. por la Triple Frontera, luego del atentado del 11 de setiembre.
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