Las importaciones desde Brasil subieron 122,8% en setiembre contra igual mes del año pasado y se ubican en el nivel más alto de los últimos 28 meses. La noticia desató otra vez el debate sobre la posible invasión de productos desde la economía vecina y hay sectores que lo están sintiendo con más intensidad, como calzado, neumáticos y algodón. También subieron 28% las exportaciones argentinas a ese país, luego de 6 meses de caídas consecutivas. Pero esa suba no alcanzó para revertir la balanza comercial, que por cuarto mes favoreció a Brasil.
Las importaciones desde Brasil crecieron 122,8% en setiembre contra igual mes del año pasado y alcanzaron el nivel más alto de los últimos 28 meses. Ese aumento se reflejó, sobre todo, en mayores compras de productos manufacturados, como vehículos de carga, autopartes, calzados y neumáticos. Se compraron al país vecino bienes por u$s 479 millones, 46% más que en agosto y u$s 264 millones más que lo adquirido en setiembre de 2002. También hubo buenas noticias para la Argentina: luego de seis meses consecutivos en que las exportaciones a Brasil caían, en setiembre se registró un aumento de 28,3% contra igual mes del año pasado (u$s 90 millones más) y de 19% con respecto a agosto pasado. Igualmente, ese aumento no evitó que se registre por cuarto mes seguido un resultado comercial negativo con el país vecino. Inclusive fue un rojo histórico, porque acostumbrada Argentina en la década de los '90 a mantener superávit con ese país, al menos desde 1994 que no se registraba un déficit tan alto.
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Los datos fueron revelados ayer por la Secretaría de Comercio Exterior de Brasil y reflejan cómo la Argentina y Brasil están transitando tendencias diferentes. Mientras el país vecino está en recesión, la Argentina está atravesando un rebote más alto de lo esperado en su economía, luego de la debacle del año pasado. Eso explica por qué Brasil compra menos no sólo a la Argentina sino al resto del mundo. Y por qué a la vez la Argentina compra más del mundo y, sobre todo de Brasil.
Hay que destacar, además, cómo ese país decidió estratégicamente amortiguar parte de su crisis económica interna con una estrategia exportadora agresiva que le está dando frutos: en lo que va del año, Brasil acumula un aumento de 21,3% en sus exportaciones, una caída de 1,9% en sus importaciones y un superávit comercial de u$s 17.800 millones que contrasta con los apenas u$s 7.800 millones de superávit registrados en iguales meses del año pasado. Igualmente, si bien Brasil redujo en el año sus compras a todo el mundo, más las redujo a la Argentina. En los primeros nueve meses del año, las compras realizadas por Brasil al mundo cayeron 2%. Sin embargo, las compras realizadas a la Argentina en ese período (o lo que es igual, las exportaciones de la Argentina a Brasil), según los registros de Brasil cayeron 4%. En setiembre, Brasil modificó levemente esta conducta y, en línea con un leve repunte en su economía, incrementó sus importaciones del mundo en 15,2%. Lo interesante es que las compras a la Argentina fueron una de las que más subieron: 15% de los incrementos en sus compras que hizo Brasil en setiembre se abasteció con productos argentinos. Por eso, las exportaciones argentinas a Brasil crecieron 28,5% ese mes, luego de seis meses en que venían cayendo. Eso es un buen dato, porque habría permitido cambiar la tendencia de las ventas externas de bienes industriales de la Argentina, que no logran acompañar la tendencia creciente que tienen las exportaciones totales.
La Argentina está incrementando sus compras de todo el mundo pero en mayor medida de Brasil, lo que es mérito también de ese país. En agosto, 36% de las importaciones provenía del país vecino, cuando en el mismo mes del año pasado ese porcentaje era de 29%. Y para setiembre, ese porcentaje se ubicaría entre 41% y 44%. Si bien en la Argentina se discute si realmente hay invasión de productos brasileños, lo que ya se puede decir es que los niveles de compras a Brasil son mayores a los de 1999, cuando ese devaluó su moneda. Y la brecha es cada vez menor respecto de lo que se le importaba hasta 1998, cuando existía paridad entre el peso y el real y ambas economías no habían entrado en crisis. Sin dudas que hay sectores que comienzan a verse complicados con los ingresos desde Brasil, como calzados, neumáticos o algodón sin cardar ni peinar, entre otros.