Para la Justicia, las criptomonedas no son una estafa

Economía

La Cámara Nacional en lo Criminal determinó que no configura el delito de estafa sino una operación de alto riesgo.

La Cámara Nacional en lo Criminal determinó que no configura el delito de estafa sino una operación de alto riesgo, una inversión con criptomonedas que no tuvo el resultado esperado por los inversores que participaron de la misma, informaron hoy fuentes judiciales.

La decisión -tomada por la Sala V de la Cámara- confirmó el sobreseimiento de la persona acusada -identificada como G.T., en base a la primer letra de su nombre y apellido, al rechazar un recurso presentado por un querellante, que lo acusó de haberlo inducido a actuar erróneamente y que la inversión dineraria en criptomonedas fue una excusa para desapoderarlo.

La denuncia, presentada a fines de 2017, sostuvo que accedió a participar de la operación debido a que al acusado lo conocía de la escuela secundaria y por vínculos familiares, y que éste mencionó a una persona que se dedicaba a hacer "trading" con una rentabilidad bimestral.

Ante la invitación para que participara en la compra de "Bitcoins" porque era "un buen momento" para invertir en esa criptomoneda, y una rentabilidad inicial inmediata, el denunciante consiguió otros inversores y entregó sumas por un total cercano a los 87.000 dólares.

El querellante sostuvo que el acusado no le devolvía las inversiones en el plazo comprometido y solo le entregaba parte de lo adeudado aunque siguió invirtiendo hasta febrero de 2019, cuando, ante las “numerosas excusas” para no pagarle, cortó el contacto.

Al declarar en la causa el querellante mencionó empresas que figuran en una investigación realizada por la División Ciberdelito contra el Sistema Financiero de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, en las que el imputado aparece en sus plataformas como “usuario” mismas en operaciones de compra y venta de criptomonedas.

Para la Sala V de la Cámara en el caso "no se vislumbra la existencia de un ardid o engaño para inducir al querellante a error y lograr así una disposición patrimonial perjudicial de su parte, máxime si se tiene en cuenta el riesgo propio de las actividades comerciales que las partes emprendieron".

"No se aprecia en el caso un supuesto con aristas delictivas, (...) sino una inversión de alto riesgo dado por su carácter virtual y la falta de regulación legal” y “tampoco puede desecharse un obrar negligente de parte del querellante", concluyeron los camaristas Hernán López y Ricardo Pinto.

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