Gobierno oxigena actividad, apuesta al cierre de la deuda y pone nuevas reglas a sectores

Economía

Mientras se flexibilizan más actividades en las provincias que salen de la cuarentena y entran en la fase de distanciamiento social, un sinfín de rubros del AMBA siguen en lista de espera.

En medio del spring final por la negociación de la deuda, el Gobierno anunció ayer una nueva extensión de la cuarentena hasta el 28 de junio, pero sólo para las zonas donde haya circulación comunitaria del virus. Mientras la gran mayoría de las provincias ingresa en la fase de distanciamiento social con mayores flexibilizaciones para la actividad industrial, comercial y recreativa, en la Ciudad de Buenos Aires y con el objetivo de oxigenar la economía, se autorizó la apertura de más comercios de cercanía, una medida que no alcanza para compensar la caída de la actividad económica, según analistas.

Respecto de la mayor apertura de la actividad industrial y comercial en el interior, el director de la consultora Analytica, Rodrigo Álvarez, explica: “Siempre es un respiro. El agro continúa proveyendo dólares, aunque limite las liquidaciones; volvemos de a poco a producir combustible con el barril criollo y también es importante que se está reactivando el consumo en algunas provincias con mercados relevantes. De todos modos, nunca alcanza para compensar la magnitud relativa del AMBA a nivel nacional”. En abril, mes en el que la cuarentena se desarrolló en forma más estricta en todo el territorio nacional según el INDEC, la actividad industrial se desplomó 33,5% interanual y la construcción el 75,6% (ver página 4), en tanto la economía cayó 18,5% interanual, según un estudio del Instituto de Trabajo y Economía (ITE) de la Fundación Germán Abdala. Para mayo las consultoras prevén un leve rebote a partir de la puesta en marcha de algunas industrias en el interior del país, pero lo cierto es que las proyecciones de diversas consultoras es que la economía argentina afrontaría este año una caída del PBI en torno del 10,5%. “Estimo que el real y peor impacto de la cuarentena en la Argentina lo estamos viendo hoy, es decir con el informe del INDEC de abril que estuvo en línea con lo que esperábamos. Por supuesto que una cuarentena más estricta y larga implica una mayor recesión, es una consecuencia natural, pero también la flexibilización de la actividad industrial y/o comercial en el interior tiene un peso sobre la economía. A partir de ahora en más, el piso de la actividad económica estaría ubicado entre los datos de abril y eventualmente los de mayo, dependiendo del sector”, analizó en diálogo con Ámbito, Daniel Artana, economista jefe de FIEL.

Por consiguiente, las últimas proyecciones de FIEL indican que la actividad económica caería 10,5% interanual en 2020, pero eso no es todo, porque sus cálculos también adelantan que continuaría cayendo hasta el primer trimestre del año que viene y volvería al punto de partida -diciembre de 2019- recién en 2022.

Mientras tanto, el foco de atención está puesto en aquellos sectores que no han recibido la autorización para volver a funcionar en la zona del AMBA. Particularmente, en esta nueva extensión de la cuarentena, en la Ciudad de Buenos Aires solo se habilitaron los comercios de cercanía de indumentaria y calzado. Por su parte en el GBA, más de mil industrias ya están en marcha, pero el comercio de productos no esenciales sigue vedado.

Sigue en lista de espera sector relacionado a los servicios, como la gastronomía, peluquerías, entretenimiento (cines y teatros) y profesiones liberales (abogados, contadores, etc), entre otros. Todos y cada uno de ellos, rubros claves para la Ciudad de Buenos Aires, ya que no cuenta con un peso industrial como es el caso de GBA.

“En la práctica, lo que está determinando que estos rubros no operen es el avance de la pandemia en esa zona específica. Lógicamente donde hay cuarentena, será más dura la restricción, pero también hay que tener en cuenta que por ejemplo en China se volvieron a abrir los cines y están facturando un 90% menos que un año atrás. Es decir, hay actividades que por más que se habiliten, hasta que no exista la vacuna o una cura, la gente no querrá ir. También habría que analizar la rentabilidad del sector gastronómico con el 50% de ocupación para respetar la distancia social, estos son rubros que deliberadamente están sufriendo y continuarán sufriendo un gran impacto”, detalló Artana.

En la misma línea, el director de la consultora Analytica también se muestra cauto respecto al real impacto de la flexibilización de la cuarentena para acotados sectores del AMBA: “Es un primer paso de un camino lento, porque incluso si pensáramos en un levantamiento total, la ecuación no cierra igual que antes. En primer lugar, porque el consumo no va a ser igual por el nivel de endeudamiento de las familias, y en segundo lugar porque no habrá un regreso rápido y voluntario a la movilidad. Muchos países que eliminaron completamente la cuarentena siguen aún con mucha menos gente en la calle”.

Por su parte, Guido Lorenzo, director de la consultora LCG, hace también foco en el sector de los servicios y explica: “La clave, y me parece que por eso esta crisis tiene un carácter más estructural, es que está cambiando el tipo de actividades que pueden llegar a sobrevivir. Por eso no creo que sea adecuado abordarlo desde la óptica de dónde geográficamente se están habilitando negocios, sino más bien que quizás por mucho tiempo el sector servicios cara a cara demore en recuperarse. En este marco hay que tener en cuenta que todo el sector servicios supera el 60% del PBI en Argentina”. A su vez, el economista de la consultora LCG adelanta que el 2020 cerraría con una caída en la actividad de alrededor del 11%, atado a un retroceso de más de 20% interanual de la inversión que la llevaría a un ratio mínimo histórico de 12% del PBI.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario