27 de diciembre 2000 - 00:00

Cupones Bursátiles

Difícil el horizonte de 2001, a partir de los datos que se vienen manejando sobre la desaceleración de las economías en los principales puntos de desarrollo en el mundo. Vimos la nota de «El País», con el relevamiento acerca de Europa y lo que esperan de los Estados Unidos. Las recomendaciones a tomar valores «defensivos», y una entrada al primer semestre del ejercicio con los paraguas abiertos: dejan libre la posibilidad del segundo tiempo del año, pero esto sabemos por experiencias locales de todo tipo que resulta una especie de esperanza que se deja flotando como para que la gente no se desanime y piense en una meta que vendrá a posterior del valle. Fue grosero el modo de hablar y fijar plazos fijos para «la salida de la recesión», donde se iban corriendo los trimestres a medida que todo naufragaba nuevamente. Y en los mercados también es regla de oro de operadores profesionales y analistas pagos el no cerrarle el horizonte del todo al cliente. El «no hay mal que dure cien años», junto con «siempre que llovió paró» son apelativos que subliminalmente están presentes para que las personas se contengan y se animen a esperar. La semana final arrancó este martes con mercados que parecían venir de una «resaca» por las fiestas navideñas, medio a los tropezones, con pasitos cortos y poco coherentes. En el Norte están conformes con un funcionario designado, están tan agrandados que Wall Street -se dice- aspiraba a que ese hombre fuera del propio riñón del mercado. Y si esto anda así por donde deben estar las locomotoras generales, qué puede quedarnos a los emergentes y sus carencias.

Por nuestro ambiente local está visto que el efecto del remanido «blindaje» se agotó como una bengala de las fiestas: mucho brillo, bastante ruido inicial, pero escasa cantidad de material para sostener la fuerza de su luz. Ahora vuelven a tomar la escena los problemas básicos que no pasan por lo financiero y fiscal, sino por cómo se contesta esa enorme pregunta nacional: ¿cómo se hace para crecer de nuevo?


Las acciones se alimentan de ganancias de las societarias emisoras, búsquele las vueltas que quiera, pero ésa es la nutriente principal. Para ello se precisa un contexto de país que se ponga en marcha, porque los rubros seleccionados no alcanzan a hacer una Bolsa y un mercado. Pero, además, la expectativa debe ser tan tentadora como para derribar los atractivos que presentan los instrumentos de «renta fija», los del riesgo acotado, y que aseguran niveles anuales que las acciones no pueden asegurar. De hecho, en 2000 se debe contabilizar la pérdida de activo en sí -contra él mismo-y cómo se amplía, al ver el precio del «costo de oportunidad», la alternativa de no haber colocado el capital en quienes ganaron.

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