1 de noviembre 2001 - 00:00

Cupones bursátiles

No había margen para el error. Y se equivocaron. Lo que vemos hoy, con toda la pesadumbre del ciudadano que conoció las bellas épocas, es simplemente la resultante de esa carencia de margen y los pasos equivocados que se agigantan cuando no existen colchones para poder recomenzar, corregir. La rueda del lunes daba miedo nuevamente, como tantas otras en el año, al notarse la disparada conjunta del riesgo-país hacia arriba, con bonos y acciones hacia abajo y despeñadas.

Sin pisos, sin límites, con formal deseo de salir de posiciones como si la jauría lo viniera «garroneando». Con opiniones en el exterior que daban cuenta de que éramos un «cadáver», aunque nadie nos había avisado oficialmente. Las dos semanas insólitamente alcistas que se habían sostenido, se iban por la rejilla con la prisa que da 9 por ciento en los índices Merval. Uno de ellos, el local, ya estaba el lunes otra vez debajo de la frontera de los «200». El otro, otra vez en la cornisa, haciendo equilibrio precario para seguir el mismo rumbo. Ya a esta altura, amigo lector, no sabemos bien si el deseo es que se consiga el nuevo parche que haga estirar la agonía: o si lo más conveniente es el estallido formal de estructuras y un recomenzar desde abajo, desde el cráter...

Lombardi, un ministro de las nuevas ensaladas poco comprensibles (tiene en la misma bolsa al turismo, la cultura y el deporte ([?]) se cortó en la punta al recomendar «no tocar, no mirar los bonos argentinos por diez días. Hasta que aparezcan todas las medidas económicas...» Seguramente, estará dispuesto a jugarse porque los bonos cambiarán de tendencia ¿Cuál es su autoridad para decirlo...? pues, la que le da el ser ministro de Turismo. No, mejor de Cultura. O si queda demasiado holgado, podría ser la cartera de Deporte. Esto último posiblemente se ajuste bien a un juego con bonos, que viene a raquetazo limpio. Por favor, paren con la pavada. Hay gente que ya está para ser archivada al mismo día de jurar... (De paso, por qué no cambian el juramento y dejan a Dios y la Patria tranquilos, antes de defraudarlos.)

Por diez días hay que hacerle caso a Lombardi, si la fórmula no funciona habrá que ir al ministerio para que compense la pérdida. Pero, como la recomendación es gratuita y no sabe nada acerca de qué significa incidencia sobre la formación de precios en oferta pública: resulta un funcionario inimputable. En estos momentos, vemos a Cavallo con los periodistas: a quienes les comunica que no habrá anuncios de medidas, porque todavía no están contempladas en los aspectos globales. Deja la expectativa con toda la levadura para el martes: cuando en ese lunes el riesgo-país pasó los «2.000» puntos.Y en esta última línea, rezamos por la reapertura del martes...


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