El «hombre» sale de visita al estilo argentino actual, esto es: sale «de manga». Y para ello quiere llevar la forzada imagen interna de una armonía que no existe, de un frente común que es puro humo, de fuerzas que se encolumnan detrás de un personaje y de planes ideales que no es nuestro caso. Afuera la saben bien, ante cada nueva acción le responden con una rebaja, dando al país en la «cesación» virtual. Es como el boxeador que estando parado, revolea los ojos y el árbitro sabe que ya no está en el ring para luchar, se fue a otra parte. Y lo que hace es... suspender la pelea. Cavallo acaba de expresar la metáfora aquella de «la pequeña lucecita al final del túnel» y eso... Daría para el viejo chiste de la luz de la locomotora que viene, pero es que nos pasan por encima con el carrito de maníes, no se precisa ninguna General Motors de varias toneladas.
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A mitad de semana hubo una rueda que terminó con el mercado parado, bien afirmado en apariencia en su 2,6% de aumento, pero revoleando los ojos en el último round y cuando «un compadrito lo calzó de cross» (parecería un replay de cuando el pelado le embocó a Monzón, en el Luna, y quedó mirando el reloj sin caerse por milagro). La plaza bursátil del miércoles recibió un par de impactos muy duros, plenos, que venían de otro fracaso en la conciliación con los gobernadores. Y el Congreso que votaba que las provincias también podían hincarle el diente al único impuesto que se paga bien, el cheque, con lo cual le tiraban abajo el viaje al «hombre», necesitado como pocas veces un presidente de llevar alguna buena nueva a los belicosos muchachos, buenos muchachos, del Norte... Todo el revoltijo posible, esa rueda que se iba al piso si no era porque faltaba poco y porque era otro día de muy pocas órdenes. Con lo cual, el cerrar filas fue más sencillo y de aquel 5% largo se pudo conservar la mitad. Pero, con serios dilemas para la rueda siguiente y cuando se agregaba que el censo previsto se suspendía, por los docentes, mientras los inundados amenazaban formalmente sitiar la Casa de Gobierno así como a ellos los viene sitiando el agua. Quedaban los empresarios y los banqueros locales que -fieles a lo suyo-siempre aparecen con su apoyo pleno a cuanto paquete de normas se les ponga por delante, no sin alguna presión adicional... claro. Hasta los más rebeldes anuncian en tales casos que están en total acuerdo con lo anunciado, pero dentro de unos días volverán a ensayar las quejas individuales, que en conjunto transforman en apoyos. Justamente, esa mentalidad es la que pretendían desde gobierno para llevar en el maletín la falsa imagen de la armonía interna. Funcionó con unos, no con otros, y la gira de «la manga» se complica mucho...
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