4 de abril 2002 - 00:00

Cupones Bursátiles

Una muy buena muestra de qué bueyes son los que aran las economías desarrolladas, lo da una nota de este diario -el lunes pasado-y que merece ser coleccionable por el que quiera una antología de las que -de modo benigno-se pudieran llamar «picardías legales», para no pasar a términos más drásticos, aunque justos. El asunto que nos relata en ella Sergio Dattilo, tiene que ver con la situación argentina, el papel de empresas locales de capital extranjero, los lazos que unen a las filiales del país con sus casas matrices, o grupos de control: y la mente de sus «departamentos legales», puestas a funcionar a todo vapor. Nos imaginamos al presidente de la norteamericana «Verizon» aullando en su despacho: «¡Hagan algo, quítenme ese lastre de mis balances! ¡Inútiles!, ¿qué quieren que los accionistas me coman al hígado? ¡Una solución ya, o los echo!»... Y de tal modo, repasar las normativas para las sociedades comerciales, los estatutos de la propia compañía, repaso de la jurisprudencia mundial en casos parecidos... en fin, todo aquello que llevaba a poder tirar el cadáver societario de «CTI Móvil» por la borda, sin tener que seguir llevándolo en la bodega de la controlante «Verizon». Alguien habrá llevado una propuesta al Gran Jefe aullador, éste seguramente lo habrá felicitado, por el doble objetivo: «Muy bien, Joe, quedaremos como almas nobles regalando acciones a nuestros empleados (perdón, digo ex empleados) y nuestros números principales, ascenderán como un globo de colores».

La solución, aunque parezca obra de una mente de película, pasa por:
A) Bajar la tenencia de la controlante, «Verizon», de 65% a 48% en la controlada «CTI Móvil». B) En vez de buscar comprador, distribuir esa porción de modo gratuito, entre los empleados de la ex controlada. C) Al quedar en «minoría», el modo de registrar la participación de una sobre otra, la quitará de ser presentada como consolidada. Quedará, apenas, como una «inversión». De tal manera, no se afectarán los resultados de la principal que, además, ha tomado otras decisiones paralelas. Hay una deuda de alrededor de 1.000 millones de dólares, y 90% de la misma: no está respaldada por Verizon. La secuela de los que armaron el esquema, escapando de la sociedad de la Argentina como si fuera un zorrino, no conoce límites. Apunta Dattilo, en su nota, que hay un párrafo del comunicado que «no fue incluido en la traducción que distribuyó CTI el viernes».Y se refiere a la suspensión del pago de la deuda y los intereses derivados. Estos son los términos, éstas son las armas, con que salen al terreno de los negocios los que suelen criticar «transparencias, éticas, inseguridad jurídica...» de regiones de menor rango. Se dirá que todo es «perfectamente legal», sin poder demostrar -por supuesto-que resulte ético, y mucho menos legítimo, cortar lazos y desconocer vínculos con quienes resultaron hijos directos, oficialmente concebidos, para transformarlos en bastardos y parias...

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