30 de abril 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Estamos en domingo a la medianoche. Como usted, como todos, asistimos a la caravana de los comentarios acerca de las elecciones de la tarde. Ganó Menem. Le armaron un «velatorio» mediático, en base a dos temas puntuales: que no se cumpliera el ganar en primera vuelta. Y que, en la segunda, la nueva «coalición» política se vuelque hacia el elenco duhaldista. Pero también se oyó todo tipo de reclamos sobre el juego al anticipo de los diversos canales, a ver quién empezaba más temprano a dar una boca de urna disfrazada. Esto se hubiera resuelto muy fácil si las transmisiones pasaban a una «cadena nacional» hasta el horario considerado prudencial, pero los que pregonan no querer show, lo alientan. Para después enarbolar una queja que no sirve de nada. Como siempre.

Terminó el primer tiempo, va todo para el 18 de mayo. Nos preguntamos, desde esa medianoche del domingo: qué sucederá con la reapertura del mercado bursátil y hasta dónde jugará ahora la argumentación de los candidatos pro mercado. Salió López Murphy de la escena, se dio la coincidencia de un desatarse de la tónica firme y alcista, a partir de ese crecimiento de encuestas que casi lo colocaban en la segunda vuelta, y que quedó en encuestas. Si el movimiento se basó en picardías dialécticas, donde se lanza un tema general (candidatos pro mercado) y después se lo rellena con lo que venga, la recepción a los resultados resultaría jubilosa, sin importar la lista ganadora ni los finalistas. En cambio, si se trató de un avance puntual, detrás de un candidato que surgió explosivamente, el desencanto debería poblar los paneles. Habremos de aguardar las interesantes primeras ruedas, desde el lunes, para poder extraer alguna conclusión de ese movimiento de acciones y volumen que se puede quedar como una simple nota de color: por resultados; por las órdenes en danza; por la ortodoxia puesta a disposición, al servicio de ese entramado de un lapso de fuertes reacciones y ante la expectativa de una elección presidencial.

Se nos ocurre que la primera hipótesis debería ser la que funcione, que es el modo de sostener expectativas y movimiento hasta casi un mes más. Después de todo, si lo que se dice que habrá de ganar, gana, qué otra cosa que la intención de continuar lo conocido puede surgir. Convendrá, entonces -y si se puede- hacer de cuenta que «el mercado no se equivoca y que había descontado este final...» Además, que es la segunda vuelta pro mercado que se esperaba. Casi un mes es bastante, como para colocar los índices bien arriba. Lo contrario, mostrar cierta desazón, implicaría dispersar el entusiasmo y perder el ritmo, para caer otra vez en la modorra. Importará, muchísimo, cómo se tomen los resultados en los que todavía juegan unas fichas a papeles argentinos afuera; muchas veces son los mismos de aquí -pero allá-, en un circuito nunca totalmente develado y que elude al mercado local, como para moverse con otro marco fiscal.

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