11 de junio 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Si hemos de agregar algunos elementos más junto con lo apuntado ayer sobre el caminar de nuestra tendencia, nos detenemos en desagregar lo negociado en la Bolsa Comercio a lo largo del recién terminado mayo. Falta algo, una porción muy grande de aquel volumen mencionado: ¿dónde fue? Nada menos que a cauciones, donde el mercado trabajó rozando los $ 5.000 millones mensuales, con casi 58% del volumen consumido en mayo. He ahí a la plaza bursátil produciendo desde su propio «grupo generador» la energía de crédito necesaria y que permite salvar ese río seco del sistema bancario, el natural. Cierto es que esto da un perfil mucho más de actividad financiera que bursátil, pero no es menos correcto decir que cuando los canales naturales tienen las esclusas cerradas, se justifica plenamente que colocadores y tomadores congenien en un punto sólido, flexible, garantizado por especies de plena liquidez, como es el del segmento de cauciones en la Bolsa. Pero volviendo al punto de ayer sobre la tendencia y su lugar real de ubicación: ese apenas 8% de los negocios totales surcando por títulos privados evidencia una época de famélicos negocios, que si se traduce también a moneda constante resultaría una cifra parecida al índice Merval de los 700 puntos. Unos $ 685 millones en total mensual resultaría apenas una tercera parte en dólares: un poco más, y en una sola rueda de 1992, se estaría cubriendo el recorrido mensual de todo mayo de 2002.

A la vez, los papeles de empresas privadas trabajaron unas 3,5 veces menos que lo generado en títulos de deuda pública. Un 8% es lo suficientemente escaso, como porción de la torta general, como para no contar con ninguna base confiable ante alguna curva que se presente en el camino. Imaginemos, además, cuánto puede existir de «dinero repetido» dentro de ese total, y es el que cuenta por dos veces, ante las órdenes simultáneas de cambiar posiciones. Capital salido de una acción, comprado en otra, que produce comisiones y aranceles, pero no aporta dinero fresco al pozo común. También convendría pensar qué porción corresponde al margen obtenido, cuando se produce una caución de títulos y que potencia al comprador que dejó papeles en garantía, para tomar más papeles. Así están las cosas en ese Merval de unos 240 puntos, hasta el pasado viernes, que cuenta con negocios mensuales accionarios por unos 230 millones de dólares, hasta mayo. Si se quiere reconfortar con la realidad, ubiquemos que a fines de 2002 el Merval cotizaba en u$s 155, pasando a u$s 240 en cinco meses, y esto es muy bueno en cualquier recinto del mundo.

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