8 de septiembre 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Dio la sorpresa del año Atanor. No porque haya anunciado una adquisición -otras lo han hecho-, sino por haber saltado, creemos que por primera vez en su historial entre estatal y privada, sus alcances de rubros muy precisos. Ahora, en estos años, con un claro sesgo a los agroquímicos -y en estrategia bien planificada, con anticipación, que le dio muy buenos resultados- y otros productos que tienen directamente que ver con el sector químico. Anunciar la compra de una sociedad, del mismo tenor o muy similar, acaso no hubiera llamado demasiado la atención: pero, aquello que llevaba fecha del 29 de agosto informó sobre «la adquisición del Complejo Agroindustrial Leales». Tal complejo, ubicado en la provincia de Tucumán. Por un monto de casi 33 millones de pesos, Atanor, se hizo en la operación del Ingenio Azucarero Leales, las fincas La Encantada y Ethel. Y, éstas, poseen 2.200 hectáreas plantadas... con caña de azúcar. Pero, además, cuentan con una planta refinadora que -al decir de la nota- «es de última generación, que cuenta con la certificación de su sistema de gestión de calidad, de acuerdo a normas ISO 9001:2001... Hay más todavía, una planta elaboradora de alcohol etílico y una planta elaboradora de papel. Lo que dice su dirigencia, es que Atanor accederá a la más alta tecnología en materia de refinanciación de azúcar, consolidando su presencia en el mercado alimentario, con productos de primera calidad: «destinado a la elaboración de bebidas gaseosas de consumo masivo». Esto es muy novedoso, pero donde existe un puente evidente es en la elaboración de papel, donde se tienen sinergias con los productos químicos de Atanor (soda cáustica, cloro y agua oxigenada). Y utilizando, en el futuro, una materia prima subproducto del azúcar, como lo es el bagazo.

No es muy frecuente que sociedades de un fuerte perfil y trayectoria en un rubro, incursionen de lleno en otros, como lo hace ahora Atanor. Para buscar algún paralelismo entre las cotizantes, podría hablarse de las ampliaciones de objetivos de
Química Estrella: por muchísimos años sólo volcada a productos veterinarios, o de índice medicinal, que posteriormente se montó en diversidad de renglones de la rama alimentaria. Transcurrieron unos días desde la noticia, pero no queríamos dejarla pasar por alto, por los motivos mencionados: se nos ocurre como la gran novedad en el año, entre las cotizantes, y tal vez resulte sólo la punta de una nueva estrategia -recordar que Atanor pertenece a un grupo de control, con fuertes raíces en activos de Estados Unidos- a la que habrá que seguir de cerca. Muy bien afirmada en lo suyo, con proyectos que ha ido financiando con capital propio, acaso haya sonado la hora para encontrar otros «nichos» con buenas perspectivas. Y si se repasa la gama nueva a la que accede, dispuesta a producir para sectores específicos de alto consumo -como las bebidas gaseosas-: esto le puede otorgar muy interesante proyección.

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