Existen fuertes movimientos de acciones, en papeles que resultan cabecera de cualquier cartera de algunas dimensiones. Si espera saber por qué, no sabemos. Sólo puede resultar una cuestión casual, también podría tener que ver el fin de mes, o bien... un recambio posicional de gran magnitud. Es que está todo muy complicado en el segmento de lo institucional, obviamente en lo que hace a los activos de fondos pensión y que si bien nunca resultaron «los grandes propulsores del mercado accionario» (como se los vendió en su momento, cuando se quería inyectar la idea de este tipo de entidades) tienen una porción colocada en títulos privados locales. El avispero está muy revuelto con ellas, la búsqueda de hacer liquidez prestamente no debería descontarse, en cualquier razonamiento...
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Como la plaza tuvo buen poderío en la asimilación, los incrementos de volumen pasaron casi inadvertidos, pero existe una polarización de órdenes hacia los principales que no estaría solamente asentada en que resultan las grandes y atractivas estrellas por lo que ofrecen. La condición de la «liquidez» es lo que se acentúa en estos casos, la misma condición que prevalece en la compra de carteras importantes. Todo pasa por un estrecho pasillo cuando hay que hacer posiciones en nuestra Bolsa actual, cuatro, cinco nombres, donde se pueden lograr partidas sin tener que jugar contra la propia plata. Los demás son simple acompañamiento, haciendo el coro a un reducido grupo de plazas transables en todo momento. Allí está el principal legado negativo de cuando se miraba sólo la «capitalización» del mercado, en desmedro de la diversidad de especies aptas para forjar carteras. Se pasa bajo los mismos puentes, se llega a exagerar en algunos momentos los precios y se dejan abandonadas plazas de mejores virtudes, pero donde no es posible hacer pie sin que las cotizaciones se eleven a los saltos: por la escasez de oferta. El caso Petrobrás puede ser ilustrativo, según veíamos en su último balance, alrededor de 98% del capital emitido está en manos del grupo de control: lo que queda libre debería hacerla derrapar en el ponderado, porque es muy poco para sostenerle un mercado amplio. Salvo, que aquellas que revisten en posiciones fuertes se liberen y vayan en búsqueda del efectivo: o que lo que queda se lo estén «chupando», para después también decir... «hasta la vista, baby». No tenemos mucha convicción en que sus directivos brasileños posean demasiadas ganas en estar en la vidriera de nuestro mercado. Nada existe que avale la presunción: únicamente haber visto ya mucho capital extranjero, tomando empresas locales, que se mandaron a mudar al cobijo de la empresa «cerrada». Sin tantas miradas sobre el negocio. Cierto es que esto se da mucho más con el capital europeo, con brasileños no hay mucha práctica, pero el rubro es muy sensible, buscar capital aquí es difícil, y los elementos se pueden sumar para llegar a esa presunción que sólo el tiempo develerá...