26 de noviembre 2003 - 00:00

Cupones bursatiles

Dentro de la gama de renegociaciones, o cancelaciones de pasivos que las empresas privadas continúan gestando, al contrario de un Estado que prefiere seguir inventando más chicanas en la pista que involucra a los acreedores y los compromisos: nuevamente, se hizo el presente el nombre de Solvay Indupa. Esta sociedad, que forma parte del grupo Solvay -con sede en Bruselas, Bélgica, y que funciona en 50 países, con 30.000 personas, empleadas y estando entre las «100 mayores compañías del Ranking de Euronext»- envió información a la Bolsa de Comercio y, por segunda vez en el año, disminuye su endeudamiento en dólares. En la ocasión se repitieron a la sociedad controlante u$s 10.160.000 y que había tenido un cancelamiento previo, en mayo, por otros u$s 11 millones.

Una política que no incluye cifras espectaculares, pero que se ha propuesta un ritmo de cancelaciones de pasivos y lo sostiene. Voluntad de pago, disminuciones progresivas, saneamiento de compromisos, panorama despejado hacia adelante y que -luego- redunda en beneficios mayores. En esto no hay misterios, aunque funcionarios argentinos la quieran jugar de Harry Potter. En fin...

Hay muchos contrastes de brillos, entre los números de distintas sociedades y sus respectivos rubros. Hay una posibilidad superior para que algunos papeles, que revistan por fuera del Merval puedan integrarse, o desplazar a los que allí están en el listado actual. En una palabra: hay una buena
demanda potencial, por saturación de subas en ciertos nombres ya demasiado remanidos, que no tiene acceso a esos títulos con posibilidades expansivas, porque no están en la gran vidriera, no fomentan las operaciones en sus plazas, siguen jugando de «equipos chicos» (como no le gusta a Cappa) y perdiendo la posibilidad de ganar el «ascenso». Y ganar esa ubicación Merval, no solamente puede resultar cierto orgullo de pertenecer a la élite de las principales acciones transadas de Buenos Aires: sino que otorga la ocasión de que carteras institucionales se abran para integrar esos papeles, en función de las buenas virtudes de las empresas y de su porvenir.

La única condición que puede gestarse de modo voluntario es la de la
liquidez del papel. Simplemente, alimentando el requerimiento de la demanda, asegurando entrada y salida a los operadores, subiendo en concepto en el ámbito bursátil. Es pura voluntad política el hacerlo, para que también se puedan recoger los frutos después (como capitalizar a la sociedad, ampliando su base de accionistas y logrando dinero fresco para proyectos). Varias directivas deberían pensar, si no ha llegado el momento de hacerlo, y buscar otra ubicación en el listado de las favoritas.

Dejá tu comentario

Te puede interesar