3 de diciembre 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Como el tema futbolístico está acaparando espacios en el fin de año, podríamos intentar una asociación con lo nuestro, lo bursátil, y ver si a través de una voz del ambiente futbolero se pueden acuñar nuevos «cupones»: que poseen aplicación en la Bolsa. Vamos. Un asunto que deberá atrapar la mayor atención, y análisis, desde ahora es: cómo escudriñar los posibles rumbos del Merval, tras alcanzar esa meta de los «1.000» puntos que fue bandera en la segunda mitad del año. A más de un mes del cierre de 2003, esto se concretó, por más que existan seguros escarceos en las proximidades y se hagan tanteos para probar la consistencia de esa cumbre donde sólo se plantó la enseña. ¿Qué tendrá que ver, dirá usted, el técnico Carlos Griguol con el Merval? Pues, hace poco tiempo y en reportaje a otro técnico de exitoso conjunto en el campeonato, Quilmes, se le formuló la clásica pregunta sobre sus inicios. Este señor, Ferraro, comentó que una de sus iniciativas al recibirse y querer dirigir, fue hacer visitas a profesionales de renombre y en procura de obtener ciertos consejos y advertencias, sobre lo que iría a enfrentar. En esa recorrida, y al estar con Griguol, éste le apuntó algo muy interesante: «Una de las principales condiciones del técnico es saber mirar a los jugadores y notar bien qué es lo que les falta. Porque lo que tienen, lo vemos todos...». Simple de primera leída, toma más cuerpo al repasar el concepto y lo adoptamos como una certera y aconsejable fórmula, no solamente para un técnico metido en el fútbol: sino, para utilizarse en todo sentido, incluido lo bursátil.

Si lo adoptamos par aplicárselo al Merval y esta incógnita que plantea a partir de su nuevo milenio, la clave puede estar en analizar bien sus condiciones y sin detenerse tanto en lo que todo inversor u operador puede ver, porque está a la vista y en superficie. Tratar de encontrar qué es lo que le está faltando, para componer una figura sólida en tren de futuro. Dar con esto es tan subjetivo en muchos aspectos, como lo dicho por Griguol, pero tiene regias recompensas si se acierta. Centrarse en las falencias, no en las virtudes, ver de qué manera esas faltantes podrán, o no, ser cubiertas. Y, entre esas cuestiones, puede estar el régimen de
volumen que será necesario para sostener el ascenso. O en qué ritmo deberían entrar las empresas, para que sus acciones cotizantes no se aparten mucho más de lo que están en condiciones de generar en sus balances. En estos términos, en tal altura y con un mercado que rinde más de 110% en dólares, en menos de un año, que duplicará el nivel de su índice cuando llegue a los «1.050» puntos, todo no es sólo apuntar y comprar. O afirmarse en la creencia de que hay mucho techo si se lo mide en Merval dólares, respecto del pasado. Esos argumentos son conocidos y no se verá nadie sorprendido, o incitado a la compra, por tales motivos. Buscar, para encontrar lo que otros no encuentran, y no quedarse admirando el fenómeno sino, mirar el defecto.

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