2 de abril 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

El «ahorro voluntario» nunca funcionó en esta región del globo, algo que bien deberían saber los que quieren digitar campañas -y gastar dinero inútilmentedando un simple vistazo a la historia nacional. Y el asunto de la energía acaso deberá culminar en la receta que se aplicaba ya desde la época de SEGBA o de Gas del Estado, un «ahorro inducido» a través de penalizar las distintas escalas tarifarias. ¿Se acuerda? Hasta «equis» consumo un precio del kilovatio, a partir de ese nivel llegaba a costar el doble o más. En tiempos lejanos -no tanto, después de todo- el gas se «venteaba» en la Argentina, alegremente. No había necesidad de consumirlo. Y épocas donde el fundador de Astra, no se cansaba de repetir -Grüneisen- que «la Argentina es un país con petróleo, no un país petrolero». Lo que sonaba a información simple, y supuestamente consabida, no lo era tanto. Y no lo es ahora, cuando hay muchos que suponen que nuestro petróleo sale casi a flor de tierra, como en Medio Oriente. A pura exploración, a pura inversión intensiva, a puro riesgo de encontrar o no encontrar, también es ley de oro que el petrolero no es un empresario común sino una «raza». Y que la exploración y la inversión, para aumentar reservas, no se hacen de un ejercicio para el otro. Y un petróleo que se extrae de un pozo activo posee un preciodólar muchísimo menor al que debe sacarse de nuevas perforaciones, cada vez más profundas. No somos expertos en el tema, solamente lo balbuceamos de recuerdos de gente que lo trataba antes. Y de cierta información que se desliza, por debajo del mensaje oficial de echarles la culpa a las empresas. Todo este episodio, de absoluta desorientación oficial -y pensar que hay un ministro de « Planificación»- que se dedica solamente al apriete de las sociedades (y hasta, lo más peligroso, de técnicos de generadores de energía que deben parar las plantas para mantenimiento y los amenazan) nos pone al tanto del alto grado de exposición a cualquier riesgo, en manos de funcionarios como los actuales.

Quizás terminen donde decíamos y recordábamos: hacer una escala de valores -ahora es electricidad y gas tambiénpara desalentar el alto consumo por medio del castigo al bolsillo. Una forma de cortar un par de dedos, pero salvar la mano, en vez de continuar enumerando hipótesis o soluciones precarias. Y, de paso, hemos quedado como reyes ante países limítrofes a quienes se les quiere bajar la palanca del suministro, por nuestra falta de previsión y culpas. Si esto afectó mucho o poco a las transacciones bursátiles no vale cuantificarlo: probablemente, todo lo sucedido en la segunda parte de marzo, en todos los órdenes, haya formado un nudo que genere dudas razonables sobre el modo de conducir a un país que sigue en crisis. Y fabrica otras donde no las había. Pocas veces tantos asuntos juntos tan maltratados, por tan pocos...

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