3 de septiembre 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Mientras se está dentro del ritmo diario, pasan inadvertidas ciertas señales que aparecen sumamente claras al efectuar un peinado fino, sobre un período determinado. Con el cerrado agosto, un capítulo que contuvo muy poco de la historia que carga a cuestas y donde si algo nunca podía suceder con un agosto es que no pasara nada. Esta vez ocurrió, pero esas señales para poder moverse con alguna pista concreta resaltan al tener que realizar el comentario sobre el mes y, especialmente, esa fecha clave del viernes 13. Donde existió un tajo en los indicadores, largo, profundo, que perforó piso sin remordimientos y nos dijo el mercado que estaba para sufrir.
El haber extraído ese leve margen negativo suena a triunfo, logrado por dos buenas ruedas oportunamente jugadas sobre el filo del mes. Y todo estaba como para rematar con otro día de ascenso Merval, buscando corregir y superar el signo adverso. Pero, en tal caso, jugaron esas «variables incontrolables» que son las que dominan los tramos cortos. Se sabía de otra marcha piquetera, pero no de otra actitud policial, diferente de la pasividad. Y se armó el «tole-tole» en Plaza de Mayo, trayendo estampas que eran lamentablemente habituales en otros tiempos. Le podemos adjudicar a esos episodios y al cruce de declaraciones entre Kirchner y De Rato: El mal «Rato» con que se resolvió la última rueda.

Tampoco puede decirse que estaba previsto ese maltrato que se dispensaron, dos que deben tratar de congeniar. Lo que se decía, era de una actitud bastante inocua del Fondo, dispensando una prórroga y viniendo a tantear el terreno. Pero resultó que el « emisario del diablo» (tal lo denominó, afectuosamente como siempre Kirchner) no venía tan complaciente y sí traía consigo un mensaje, como emisario del Grupo de los 7: «Muchachos, hay que arreglar». Otro impacto en el mismo día, porque el arribo del funcionario tensó la cuerda y a partir de esto no se puede saber qué grado más de resistencia puede poseer ese caucho que, cada quien estira hacia su punta.
Y de allí derivó que lo que estaba aparentemente bien diagramado, como dar tres ruedas sucesivas de mejoras al Merval y dejar tranquilas a las carteras que necesitan el índice del último día, para no presentarse con saldo adverso, se fue al diablo, con el emisario del diablo. Y los piqueteros. Y con la Policía. Todo, envuelto en una bruma de gases lacrimógenos, donde hasta las terminales del recinto lloraban. Entre paréntesis: la nota la dio Comercial, bajando 7%, pero al respecto un grupo de inversores nos hizo llegar sus quejas, por lo que consideran actitudes «non santas» en ciertas operaciones de cierre previas. Tema sobre el que informaron al Mercado de Valores. Y se verá...

Dejá tu comentario

Te puede interesar