Hasta el viernes, belleza...; después, se verá. Pero hacía tiempo que nos teníamos que dedicar a hablar de las debilidades del mercado. De los intentos artificiales, de un volumen consumido, y juegos a subir los precios en el aire. Todo aquello que va conformando una cadena de observaciones, o de críticas, y que algunos llegan a retorcer a su gusto para concluir que se está «en contra de la Bolsa». Como siempre, consideramos que, aunque el periodismo resulta específico de una actividad, no debe constituirse en simple publicista de ella. O apologista incondicional. Siguiendo el concepto, apuntamos aquellos que no nos parecen, aunque a muchos otros les parezcan. Y llegó el momento del año, acaso el único en estos casi nueve meses, donde se puede variar la opinión a raíz de una variante presentada en el mercado. Este todavía corto hilván, aparecido después de una zona muerta de principios de mes, y que fue eslabonando la suba de cotizaciones con el incremento del volumen. Que hizo pausas, que manejó el gradualismo y que llevó al Merval como en el aire, sin atropellos, de vuelta encima de los 1.000 puntos. Un corte clásico, sin artificios, al que todavía no le encontramos el argumento presente, aunque le damos el crédito del «adelanto», si es que aparece algo importante luego. De lo contrario, pensamos, se diluirá por la falta de sustento en el contexto: que nada en la Bolsa puede germinar por sí sólo ni representa una isla desligada del continente político y económico. Pero ésa es otra cuestión que el mercado mismo habrá de resolver. Este breve escenario de los días de setiembre ya no puede ser dañado por lo que pueda sobrevenir. Es como una plaza recobrando su memoria. Casi se diría que es como un recinto de los de antes, con los profesionales desplegando su arte operativo en las plazas y llevando adelante -con tracción a sangre, no a terminales- un movimiento ortodoxo, que gana su terreno palmo a palmo. Que se permite ir asimilando las ventas hacia arriba, o dejando corregir en precios para no crearle difíciles compromisos de dilatación al volumen. Este breve «curso gratis» de Bolsa en plenitud, a la manera única, a la de siempre, consigue hacer previsible a un mercado que andaba flotando, errático, sin rumbo ni destino. Que se iba a venir una toma de utilidad importante, el miércoles, estaba dentro de la lógica pronosticable; que, en vez de irse con el volumen desesperadamente hacia arriba, debían ser los precios los que dejaran salir presiones, también. Por temor a que todo se pierda, si es que no se encuentran los cimientos, quisiéramos poder guardar en un marco este recorrido y nos afirmamos en pensar que se trata, por el cómo y por el cuándo, del mejor pasaje de 2004.
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