El movimiento siguió cobrando altura, sin tener que ganar demasiado en cuerpo. Es un mercado que, si hubiere que dibujarlo, nos daría una figura bastante armoniosa, más bien delgada, pero elástica y fornida. Por oposición a aquellos monigotes, que había que graficarlos como unos esqueléticos de pies muy chicos y altura desmesurada, careciendo de todo equilibrio. Es bueno el compendio de elementos, a estos precios en avanzada no les ha faltado el sustento en los momentos precisos. Y se ha soportado un par de tomas de utilidad de importancia, asimiladas con una corrección en el índice, o mediante un buen barrido de órdenes de demanda. Y han subido los promedios, no puede quedar demasiada posición «barata», ni carteras que vienen de quedar en el gancho por las bajas. Hubo meses para decantarse, existió un largo período -desde marzo en adelante-en el año, donde todo resultó un sopor casi insoportable. Y con la plaza dejando filtrar y salir de posiciones, de una forma sumamente tranquila.
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Lo que se ha forjado ahora precisará de más escalones, para convertirse en ansiosa y peligrosa, porque cuando la tónica cambia el vendedor potencial también varía de estado de ánimo. Las órdenes muy cortas se retienen un poco más, la ganancia endulza a cualquiera y cuando le llegan informes acerca de que «el mercado cerró bien», se postergan ventas buscando otro nivel.
Está claro que no existió un hecho puntual, capaz de ser la bisagra y producir la conversión de las expectativas racionales. Al menos, nunca estuvo en superficie. Se trata de una zona donde existe un grupo de avanzada, con gente que se va plegando detrás, siguiendo al movimiento y al ver que se desarrolla bastante sólidamente. Si se recaban motivaciones, todo seguirá igual: cada uno de los operadores se lo adjudicará al tema de preferencia, ninguno de ellos capaz de resultar ese eje fundamental. Por lo tanto, hay que seguir dando crédito a que el mercado «se adelanta» a un asunto que pueda surgir. Y que, por ahora, no surgió. En tanto, se saca partido y llevando al Merval ya a la zona de la primera centena, después de rebasar los 1.000. Como si tal cosa, el martes concluía en 1.089; a 10% de los cien puntos después de quebrar la frontera. Por eso, se nos ocurrió la imagen de decir que el Merval no corre, se desliza como sobre patines y en una pista muy lisa, donde los baches casi no existen. Es la sensación que deja, porque si se vuelve la vista atrás, no pasará mucha estadística para encontrarnos en el penar de la lucha por no caerse de los 950 puntos. Es un momento que sale del marco del año, tan especial como para que -efectivamente- surja la noticia de sostén.
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