Es sencillo hablar de récords nominales, haciendo hincapié en la llegada a inéditos 1.500 puntos del índice. En el país se ha retornado, en todo tipo de mediciones que pretenden reflejar el «intenso crecimiento», a volver a cotejar en pesos y -muchas veces- tratando al devaluado billete actual, como en la década del uno a uno. Cualquier reflexión sensata, si se quiere poseer una idea del terreno que se está pisando en lo histórico, debe traducir las cifras a la moneda fuerte que siempre se ha utilizado: el dólar.
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Sin desconocerse que la levantada del mercado accionario desde 2003, ha resultado meritoria: un redondeo práctico nos dirá que nuestro Merval está rondando la zona de los «500» puntos fuertes y todavía muy lejos de lo que aparece como real nivel máximo, de los casi 900 puntos de 1992. De paso, le hace mejor a muchos que no son adherentes permanentes saber que no es para asustarse de que el índice esté en cifras «récord». No lo está, salvo para dar la impresión nominal, que muchos medios se encargan de dispersar.
En otros sectores, como el de inmuebles, como no han salido nunca de medir, y cotizar, y operar en dólares, el cotejo surge limpio y no da para confusión: el valor del metro cuadrado, en varias zonas de la ciudad, ha retornado a los máximos de 1.000 dólares el m². Pero, como no se realizan correcciones sobre cotizaciones en precio de las acciones -salvo cuando se efectúa un pago en efectivo, o se amplía el capital- el indicador se va tomando de tal realidad. Todavía dista mucho la plaza de recoger tanto los volúmenes, como las cotizaciones fuertes, de la zona del uno a uno.
Si se habla de ritmo de órdenes, de monto negociado en efectivo, se está en igual condición, se bordearon los $ 150 millones en una fecha próxima pasada una suma que podría intentar equipararse a otras similares de 1992. Pero, la de ahora corresponde a no más de 50 millones de dólares en una rueda como la mencionada.
No es que afecte a la realidad operativa, pero es posible que ejerza cierta incidencia sobre la «ilusión óptica» de muchos participantes -o potenciales- pensar que la Bolsa está superando «récords». En principio, porque la experiencia indica que cuando se ingresó a las zonas de los « récords» verdaderos, entrar en esas zonas no trajo buenos resultados y con el riesgo de quedarse enganchado de un mercado que dio la vuelta. En cambio, tranquiliza bastante más pensar que los 500 puntos actuales del Merval están solamente como promediando entre lo mejor y lo peor de unos años atrás. Y que la fuerza de negocios, es nada más que la tercera parte de energía que se poseyera. Sin dejar de ratificar el gran comportamiento, saliendo de la crisis, para llegar a lo de aquello: falta.
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