20 de enero 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

La surgencia de una sola corriente fuerte, en un solo papel, consiguió hacer un desbarajuste en los indicadores y turbando lo que parece resultar un tránsito de tono veraniego en el enero de 2006.

Los sucesos en torno de Tenaris, el martes, elevó el total negociado a los $ 106 millones. Con ello, no solamente pudo marcar la primera rueda con tres dígitos de negocios en el nuevo ejercicio. Sino que promovió cierto recambio de posiciones, donde unas debieron soportar ventas inesperadas, con el dinero salido yéndose a la toma de posiciones en la que copaba todo el brillo del día. De paso, subió sus precios en casi 4%, provocando la distorsión sobre el total ponderado. Al día siguiente, encalmada y vuelta a su base normalizada, el mercado vio recortado el volumen directamente a la mitad $ 53 millonesy el recinto se movió deambulando, hasta dejar una merma de 1% en el Merval.

Se inscribió de tal modo una rueda netamente fuera de todo marco, apenas engañosa para los que miran los índices como si todo fuera una masa y la distribución de energía y de alzas resultara pareja. Para los demás, se debía a un hecho puntual, en el que se puede confiar solamente para dotar de color a la estadística: pero que, de ningún modo, alcanza a representar el fondo de la plaza. El mes sigue deparando esa extraña asociación de un rendimiento apetecible, pero que no termina de conformar y está siempre expuesto a una declinación por motivos externos, o por simple decisión de una oferta más incisiva. El grueso de los operadores habituales está plenamente en autos de ello, actuando, pero con la debida desconfianza por un tramo inicial del año que está condicional en casi todas partes.

 
Cualquier cúmulo de órdenes que se concentre un momento en uno, o más papeles, será capaz de modificar los indicadores como lo hiciera Tenaris el martes. Y resultará de ello otra fecha destacada en la estadística, aunque sin poder convertirse en un eslabón de la cadena: sino uno aislado, hecho y diluido sobre el mismo nombre. Lo demás es efecto derivado, de las que se ven con ventas para reciclar el dinero, que corre detrás de la que explotó como flor de un día. Con unos $ 50 millones, la franja que cubren las acciones no pasa de siete a ocho por ciento, sobre los totales girados en todas las especies. Es una proporción bastante contraída, aunque las acciones resulten las que ocupan la atención de la mayoría de las noticias cuando se habla de Bolsa.

Y esto no parece ser modificable en lo inmediato, sabiendo que hay unos $ 30 millones en giro de lo local y bastante poco desde afuera.

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