5 de abril 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

La semana más cortada del calendario, solamente para nuestro medio en tal proporción, descalzó en buena medida el prolijo patrón que seguían los mercados encadenados en lo bursátil, a partir de lo que genere Wall Street.

Apenas dos ruedas de actividad, con gente que estaba un poco en el negocio y otro mucho en ver qué hacía en los feriados, mostraron tal salirse de foco al respecto de los demás, durante el martes. Y aquello que tradujo el indicador Merval en el recinto porteño. (Había que tener en cuenta que cuando no estábamos en el circuito, el lunes, los otros se habían anotado con algunas leves alzas que nos llevaban de ventaja). Pero, al terminar la fecha donde entramos al baile semanal, resultó que lo de aquí se mostró tan distante de lo que se veía afuera, como una diferencia positiva a solamente la tercera parte de lo hecho en el Bovespa. Y a la mitad de lo que había deparado el Dow Jones.

Un ambiente sumamente cauteloso y que podía poseer el atenuante de las mentes ya « semidesenchufadas», por los motivos antedichos respecto del curioso trayecto de feriados semanales. Pero, no es para quedarse tranquilamente con tal tesitura.

Existen incertidumbres en nuestro clima local y una nota de tapa de Ambito Financiero refería la entrada de dólares esperada en el Central, por el trimestre, con la contrapartida en la emisión en pesos para tomarlos: serán unos 15.000 millones de pesos que podrían derramarse en parte, por más que se instrumenten métodos de absorción (como bonos, o suba de encajes) por parte de la entidad monetaria.

Según se realice el proceso, esto bien puede ser un revulsivo mayor para un espectro inflacionario que ya tiene bastante energía, tomada de la suba del gasto del primer trimestre. Y la tentación por lo político-electoral jugará su papel, para darle destino a tal capacidad de irrigación sobre la economía. Una pulseada, entre los políticos y los administradoras técnicos que -en general, lo demuestra la historia- ha sufrido un notorio desnivel en la estadística a favor de los primeros.


La «construcción» ya no luce el poder arrollador del pasado año (tomar nota de ello, todos aquellos que posean acciones de empresas relacionadas con el rubro), lo que crea un «lunar» indeseado para quienes precisan ostentar una gran idea de crecimiento y economía local rozagante. Son piezas que se deberán acomodar correctamente, si se puede, para que no produzcan efectos perjudiciales y las dudas vayan creciendo. Los políticos suelen meterse tanto en lo suyo (casi exclusivamente en ganar elecciones) que no suelen caer en la cuenta de qué velozmente se derrumban los mejores ratios si van cambiando las « expectativas racionales» de la gente. Y algo, o mucho, de esto puede estar amaneciendo, como para ya no captar las señales de afuera hacia la suba. Veremos.

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