Sólo con los despidos masivos que se están produciendo en entidades dedicadas al sector inmobiliario y financieras en Estados Unidos ya se puede verificar el impacto sobre lo que llaman la «economía real», además de los efectos sobre el temor de las personas que deriva en retracción respecto del consumo y que es germen de recesiones. Sin embargo, se ha reiterado que lo que ocurriera en el mercado quedaría allí consumido y como si, al hablar de « mercados», se estuviera viendo una isla separada de todo lo demás. Es curioso de qué manera se pretenden tejer marañas dialécticas, minimizando los efectos de un verdadero desastre. Solamente faltan los recuentos reales, que se sabrán más adelante, para ver en qué lugar del ranking de huracanes financieros y bursátiles se puede colocar a lo sucedido.
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Para nosotros, es como si todo volvieran a arrancar de cero, aunque solamente falte un cuatrimestre para que el Merval les procure alguna utilidad real -no sólo nominativa-a sus sufridos seguidores. Eramos los más rezagados y lo seguimos siendo, por más que en algunas ruedas el índice local haya logrado extraer más repunte que los demás. Y tenemos por delante la cercanía de octubre, actos comiciales que si bien no concentran tanta expectativa hasta ahora (en virtud de que todo tiende a llevar hacia un embudo), siempre la turbulencia y el « tufillo» que se desprende de lo político hacen que algunos esperen las definiciones para después actuar. Y la principal incógnita que prevalece es si la supuesta ganadora vendrá con modificaciones de esquema o si -salvo las caras-todo seguirá dentro de los lineamientos actuales.
Se tendrán también que dilucidar algunas inquietudes que han sobrevolado el ambiente, en cuanto a lo que llaman un nuevo régimen impositivo que abarcaría los activos financieros -entre otras novedades-y esto sí que no es poca cosa. Por las dudas, como hay tanto genio dando vueltas en torno del poder, convendría recordarles que el mercado local no está para donar ni un glóbulo rojo más (casi está para recibir una transfusión) y ya en estas condiciones se hace muy cuesta arriba poder sacar adelante la tendencia. Que cuando viene la onda mala baja tanto o más que los otros. Y cuando llegó algún momento de entusiasmo, por lo general sacó menos que los demás. En estos días -y a favor de cierta calma externa-se fueron tratando de reordenar las diezmadas filas de acciones locales, buscando que empiecen a ordenarse también los precios relativos. A sabiendas de que en las rodadas se perjudican más las que son más líquidas, vuelan por los aires ratios, condiciones, balances, valores fundamentales. No es tarea fácil y se precisa cierto tiempo para hacerlo.
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