Cupones bursátiles

Economía

Todo termina por horadarse, por más que la resistencia parezca ser suficiente y asimile contrariedades sin demostrarlo. Nuestra Bolsa ha sido un nuevo ejemplo de ello. Después de estar casi tres meses sometida a la presión del contexto, a una convulsión permanente derivada del encono entre gobierno y agro en los últimos días se observó que la que parecía una capa impermeable, fue mostrando sus grietas. Y lo sucedido el martes, volviendo al circuito tras el feriado largo, ya contuvo los síntomas alarmantes. Porque si bien los medios resonaban tras el cierre de la rueda, mostrando que el Merval había decrecido a 1,77% la gente del ambiente sabía que la verdad de la fecha pasaba por el otro indicador, el despojado de especies foráneas, y con un saldo atroz después de estar con 4% abajo, el «M.AR» -la nómina que compete solamente a empresas locales- concluía con 3,4% de caída, casi exactamente el doble, que el Merval común. Mientras iban llegando párrafos de la conferencia dada por Néstor Kirchner, lo que antes temblaba se iba -directamente- arrugando cada vez más. Primer proyectil del martes que producía el orificio, con un segundo discurso: directamente con la Presidente, en mensaje al país. Esto ya sucedía hora y media después del cierre de la jornada en la Bolsa. Al menos, no fue más de lo mismo, sino que incorporó algún elemento «sorpresa» y como para ser recibido como un calmante. Integrar al Congreso, cuando se posee mayoría, no suena a situación desprendida, ni parece encerrar riesgos mayores para la posición oficial. Integrarlo tarde, muy tarde, a la ronda de participantes, no es para seducir demasiado. Pero, cotejando los decires de antes y después, al menos le dejaron el papel de más flexible a quien posee la responsabilidad mayor. Probablemente, si el segundo discurso hubiera entrado en horario bursátil, otro saldo se hubiera conseguido...  

Bienvenida resulte cualquier instancia de soltar presiones, porque -la verdad- lo que había dejado la rueda del martes en nuestro mercado (con el vecino del Mercosur subiendo casi 2%) era la patética imagen de una defensa bursátil haciendo agua, por todos lados, y ya sin energía para seguir la lucha. Los «bancos» (y esto da para pensarlo bastante) fueron el sector de más desplome, casi a pique, entre cinco y siete por ciento sus distintos representantes. Y, por lógica, el siguiente pensamiento de los que estando en Bolsa deben siempre estar tratando de «ver» más allá, era si se sutura lo del campo, ¿quién vendrá detrás? Todos los demás sectores, como el financiero, tienen barbas en remojo. Y no hacen mal, parece.

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