10 de octubre 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

Un asesor de Sarkozy, además historiador, llamado Nicolás Beverez piensa que «el capitalismo surgirá de esta crisis profundamente transformado... «. Y cree, también, que se habrá de privilegiar «la seguridad sobre el riesgo. Que habrá una resurrección de la industria, en detrimento de las finanzas. Y mayor equilibrio entre mercado y Estado».

Por otra parte, Nuriel Roubini -de la Universidad de Nueva York- apunta que «esta crisis terminó con 30 años de dogma». Y sosteniendo que «es necesaria una regulación más estricta, sin llegar a posiciones extremas...». Pero, él mismo parece dudar de tal escenario prolijo que describe, porque después advierte: «Detrás de cada crisis se forma una nueva burbuja, con el dinero fácil y la indolencia de los controladores».

Desde el fondo de la historia, la voz de Jesse Livermore sigue resonando clara. El legendario «bajista» de los mercados, capaz de forjar cuatro fortunas y volver a perderlas, deja su opinión: «Los mercados no se equivocan nunca, los hombres lo hacen con frecuencia...».

En contra de ello, un discípulo francés de Keynes se regodea con expresiones de Sarkozy, porque -según él- le dio la razón al viejo maestro: «el dogma de que los mercados siempre tienen razón, es una idea loca...».

Y así... se pueden llenar muchas columnas como éstas, sólo con material de unos días, que dan vuelta por diarios y pantallas. Hay opiniones para todos los gustos y que hacen quedar bien a todas las escuelas. En la opinión contrapuesta sobre la infalibilidad, o no, del mercado: nosotros nos quedamos con lo de Livermore. Los hombres se han equivocado de manera espantosa, desde los aventureros, los aprovechadores, los delincuentes de las finanzas y la plata fácil. Hasta subir la escalera de los controles y ver que la negligencia ha sido mayúscula. Entonces, el mercado decidió salir con su látigo y repartir castigos, hasta dejar las espaldas en carne viva. La de financistas, las de banqueros, las de operadores... y -seguramente- las de políticos, que se verán abucheados por la gente. ¿Quién decidió ponerle un final a toda la orgía de préstamos, bonos y compañía, sino el propio mercado?  

De las otras apreciaciones, entre las que describen una suerte de nuevo régimen en el capitalismo, de dar prioridad a lo seguro. De ver retroceder a las finanzas en función de la industria... hmmm, somos mucho más escépticos. Por lo menos, hasta ahora, donde lo que se ha hecho es salvar banqueros y empresarios y hacer pagar la fiesta al contribuyente. Sin gente marchando en fila hacia un camión celular, esposadas (como sucediera con los de la Enron). O con el de los «bonos-basura» (Burton Malkiel). Y solamente impedidos de cobrar indemnizaciones, o de recibir «bonus». Y, sobre esto, bajar la tasa y llenar la fuente de plata barata. No luce muy desinfectante.

Dejá tu comentario

Te puede interesar