11 de noviembre 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Malcolm Stevenson Forbes, Jr., nombre completo del actual dueño de la revista FORBES una de las publicaciones de economía y negocios, más importante de los Estados Unidos, creció en la hacienda familiar, Far Hills, New Jersey, bastante influido por un padre autoritario. Este "papá, Malcon Forbes, que al cumplir los 70 años se gastó 5 millones de dólares para festejarlos en Tánger con familiares y amigos, marcó con su personalidad la de su hijo, que prácticamente es un calco.

A los 22 años, Steve empezó a trabajar en la revista paterna. Heredó la conducción del negocio, donde se le paga un salario anual de un millón y medio de dólares, además de otras utilidades que figuran en el estatuto de la empresa.

Aunque su talento de administrador no pasa de lo común, se comenta en el ámbito editorial que "Forbes alcanzó ventas de más de 4.500 páginas de publicidad al año gracias a una política bastante singular: no se publican malas noticias sobre compañías que compran espacio."

No podía faltar la aventura presidencial dentro de sus objetivos, en 1996, Steve Forbes intentó conseguir la candidatura republicana a la presidencia, que a pesar de sus esfuerzos y la de los profesionales de imagen, utilizados en la campaña, no encontró repercusión.

Tanto tienes tanto vales

Así como su padre se encargaba con excentricidades, de exhibir su fortuna, que llegó a incluir un palacio que perteneció a un sultán en 1880, la compra de cantidades de costosísimos huevos Faberge y una colección de 100 mil soldaditos en miniatura valorada en 1 millón de dólares, Steve no se queda atrás.

Se sabe que posee, además de su residencia y de varios inmuebles, una isla en Fidji, un gigantesco yate, un Boeing 727 y un castillo en Francia, y las proyecciones más descabelladas acerca de su fortuna encontradas en internet le atribuyen cuentas bancarias en Suiza y sitúan su patrimonio en ochocientos millones de dólares. La revista Fortune, por su parte, valoró su fortuna personal en un mínimo de cuatrocientos cuarenta millones y la fortuna familiar en aproximadamente mil cuatrocientos millones de dólares.

El dicho popular expresa que el fruto siempre cae cerca del árbol. Y la pregunta del millón es: ¿Es bueno comerse los frutos, sin tener que haber trabajado para plantar el árbol? En este caso parece que si, porque Steve lo sigue cuidando y sigue entero.

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