15 de marzo 2001 - 00:00

"De la Rúa lo sabía desde hace un año"

El progresivo reconocimiento oficial de la existencia de fiebre aftosa en el país generó una polémica entre ex funcionarios. «La presencia de aftosa en el ganado argentino ya era conocida por el presidente Fernando de la Rúa desde hace un año, mientras que el ex secretario de Agricultura, Antonio Berhongaray, defendió lo actuado», aseguró el ex titular del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), Bernardo Cané.

«Personalmente yo informé al SENASA, en febrero del año pasado, que había aftosa en Brasil y en Paraguay», reveló Cané, quien condujo el organismo sanitario durante la primera etapa de Felipe Solá como secretario de Agricultura y fue luego subsecretario de Medio Ambiente en la gestión de María Julia Alsogaray.

Antonio Berhongaray
se defendió y dijo que no hablar de aftosa fue «una política de Estado consensuada con todas las provincias». El ex funcionario afirmó que «yo reuní al Comité Federal Agropecuario, nos mandaron todos los ministros de Agricultura, y todas las entidades agropecuarias participaron de esta decisión», ignorando las sucesivas denuncias de los productores que informaban que técnicos del SENASA estaban vacunando al ganado.

«Nuestra propuesta fue utilizar el plan correcto, el que usan Uruguay y Europa: asumir el costo político, declarar los focos que había, hacer un anillo sanitario, vacunar como correspondía, avisar y transparentar», remarcó Cané, quien no aclaró a qué se refería al pluralizar ni a quién representaba.

Sin embargo, se lamentó porque el actual vicepresidente del organismo, Eduardo Greco, «propuso un plan alternativo, que luego se aceptó, que era ocultar, hacer todo este modelo».

Por su parte, Berhongaray admitió que «hubo una política de Estado que fue la que decidió tomar ese camino», con el objetivo de que el reconocimiento de la enfermedad no cerrara mercados clave para la Argentina, como Estados Unidos y Europa, lo que finalmente ocurrió. «Nosotros pensábamos que era la política adecuada, que por otra parte era la que nuestros técnicos nos sugerían como mejor», indicó Berhongaray, quien puso de relieve que «nuestra política de Estado fue mantener los mercados abiertos y yo me fui con los 77 mercados abiertos», a pesar de que al día siguiente esos mismos mercados cerraron sus puertas dejando un saldo de 550 millones de dólares de pérdida para la Argentina.

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