10 de junio 2008 - 00:00

Decreto de Cristina copió a la oposición

El decreto que anunció ayer Cristina de Kirchner para crear un fondo destinado a obras en salud, educación, rutas y viviendas financiadas con las nuevas retenciones sobre la soja, en realidad no tiene demasiados puntos originales. En el Congreso descansan decenas de proyectos similares e inclusive este diario reprodujo ayer una idea casi igual al anuncio presidencial que el radical entrerriano Gustavo Cusinato presentó el 18 de mayo pasado. La diferencia esencial del decreto de Cristina de Kirchner con esos proyectos es que la Presidente ahora les da los fondos que se recauden por encima de un nivel de 35% en las retenciones a tres ministros para garantizar que los gobernadores tengan que seguir negociando en la Capital Federal para conseguir esas escuelas u hospitales. Es decir, la democracia de la lapicera que tanto seduce al kirchnerismo.

  • Similitudes

  • Para que no queden dudas de las similitudes nada mejor que leer la iniciativa de Cusinato donde se crea el Fondo Especial Agropecuario, «que se integrará con 30% de las retenciones a las exportaciones de los productos agropecuarios». La distribución también es similar, aunque les da acceso automático a los gobernadores: «Los recursos provenientes de este Fondo Especial Agropecuario serán administrados por cada provincia, debiendo rendir cuenta anualmente sobre su destino al gobierno de la Nación y podrán destinarse a inversiones edilicias, de infraestructura y equipamiento para la educación pública en todos sus niveles y modalidades, a obras de infraestructura y equipamiento para la salud pública, incluyendo hospitales, centros de salud, salas de primeros auxilios, dispensarios etc., a infraestructura y equipamiento para la Justicia, Policía, Bomberos y Defensa Civil e inversiones en infraestructura vial, mantenimiento de caminos y rutas con preferencia a aquellas obras relacionadas con el mejoramiento de los corredores, rutas y caminos relacionados con la producción agropecuaria».

    Es decir, los mismos fines a los que aludió Cristina de Kirchner en su decreto. Pero son las diferencias lo que irrita a la oposición. El proyecto de Cusinato es similar a otro que en 2003 presentó el senador radical chaqueño Eduardo Moro. Allí se fijaba una distribución de la recaudación por retenciones con porcentajes similares a los de la Ley de Coparticipación Federal de Impuestos.

    En realidad, esas presiones siempre tuvieron un trasfondo más político que económico: los gobernadores saben que las retenciones son un ingreso de la Nación que no está incorporado a la coparticipación. De hecho, el campo nunca quiso que se hiciera: de distribuirlas, significaría que en el futuro nunca podrían derogarlas. La intención real, entonces, fue siempre presionar por ese costado para que el gobierno distribuyera de forma eficaz impuestos nacionales que sí son coparticipables como Ganancias, IVA o combustibles. Queriéndolo o no, Cristina de Kirchner con su nuevo decreto no sólo reprodujo lo que la oposición viene planteando desde hace años, sino que hizo socios a las provincias y los municipios en la peor versión posible: no podrán decidir sobre el dinero de las retenciones, pero vivirán pidiendo que éstas no se deroguen para que, aunque sea por goteo, algo les toque en obras.

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