Clave para candidatos: Economía garantiza déficit fiscal controlado hasta fin de año

Economía

Martín Guzmán le asegura al resto del Gobierno, y estos a la clase política candidata, que durante la primer parte del año se hicieron bien las tareas de contención fiscal como para que en el primer semestre del año el resultado negativo no supere el 0,5%. Y que para el inicio de la última etapa electoral, este se ubique por debajo del 1,5%.

Dentro del Gabinete económico hay tranquilidad cada vez que se analizan los números fiscales para la próxima etapa de la campaña electoral, que cubrirá el período que comenzará el próximo lunes tras las PASO, y terminará con las legislativas de noviembre. Según los datos duros que llegan desde el Ministerio de Economía, el déficit fiscal para este año no superará el 4,5% estimado en el Presupuesto Nacional para el ejercicio. Y, posiblemente, tampoco llegue al 4% del PBI. Esto pese a la aceleración en el nivel de gasto que se registró en las últimas semanas antes de las elecciones del próximo domingo, proceso que se agudizaría en los próximos tres meses. Más teniendo en cuenta que probablemente el oficialismo deberá repuntar el nivel de votación en gran parte del país. Sin embargo, Martín Guzmán le asegura al resto del Gobierno, y estos a la clase política candidata, que durante la primer parte del año se hicieron bien las tareas de contención fiscal como para que en el primer semestre del año el resultado negativo no supere el 0,5%. Y que para el inicio de la última etapa electoral, este se ubique por debajo del 1,5%.

Haciendo números básicos, esto le daría al Gobierno la posibilidad de explorar un aumento de dos puntos porcentuales de desequilibrio para el resto del año. Incluso, aventuran dentro del Gobierno, si los resultados de la recaudación continúan sosteniéndose en un ritmo de al menos 10 puntos porcentuales por encima de la inflación, la variable continuará bajo control. Y, lo más importante y urgente para los candidatos, el nivel de pesos para desplegar ante el electoral díscolo (el resto está garantizado) puede aumentar.

El 4,5% final para el año fue diseñado por Guzmán entre septiembre y octubre de 2020 cuando se preveía que este ejercicio sería de expansión económica y sin el azote de una segunda ola del covid-19.

En los primeros seis meses del año el desequilibrio entre ingresos y gastos (sin pago de servicios de deuda), acumuló un 0,5%, el nivel más bajo en seis años para el mismo período. Esto se dio gracias al aporte de dos capítulos fundamentales; vinculados a los ingresos públicos. El primer aporte fundamental lo dieron los ingresos provenientes del Aporte Solidario Extraordinario; los que, según los datos de la AFIP, sumaron más de $223.000 millones; lo que prácticamente empata el déficit acumulado en los primeros seis años de 2020.

El segundo capítulo lo marca la recaudación extra proveniente del comercio exterior, lo que le permitió a sector público nacional un ingreso extra de aproximadamente $180.000 millones según estimaciones privadas.

Hay un tercer factor importante: la mejora de la recaudación total real registrada por el organismo que maneja Mercedes Marcó del Pont, por encima de la inflación. Esto permitió que en el período inicial del ejercicio actual, la recaudación aumente 22% en términos reales, contra un alza de 6% en el gasto público.

Hasta aquí Guzmán mostró una prolijidad extrema, lo que le valió el reconocimiento desde el kirchnerismo puro y duro. El período más complejo ya comenzó. Ya le dejó en claro el ala política, en boca de la mismísima Cristina Fernández de Kirchner que desde julio comenzó el tiempo de pensar en los votos y dejar de lado las restricciones presupuestarias. Y no sólo por el congelamiento de las tarifas de servicios públicos, discusión ya cerrada. El gabinete económico afirma que esta preparado para el reclamo de todos estos miles de millones de pesos, y que la aceleración del gasto público en los próximos meses no afectará la meta fiscal final. Según algunas estimaciones privadas, y dependiendo de los escenario de ingresos y gastos, el déficit fiscal no podría ser menor al 3% y no superaría el 4,2%; siempre dependiendo del nivel de apertura del gasto que se habilite en el segundo semestre.

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