Roberto Lavagna confirmó ayer que no habrá rebaja del IVA para ningún producto. El propio ministro explicó, durante su visita al Congreso, que se decidió desactivar la idea después de una reunión con Néstor Kirchner. Coincidieron ambos en que no tenía sentido impulsar la reducción de la alícuota si los empresarios creían que no influiría en una sensible baja de precios.
Roberto Lavagna confirmó ayer que el gobierno decidió abandonar, al menos por ahora, la idea de reducir el Impuesto al Valor Agregado (IVA). El ministro de Economía dio esta información durante la presentación del proyecto de ley de Presupuesto 2005; afirmando que dentro del Poder Ejecutivo «hemos decidido desactivar la rebaja en el IVA», porque no hay garantías para que la reducción se traslade a los precios según «la información que recibimos de muchos sectores empresarios».
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Terminó así una disputa fiscal entre Lavagna y Néstor Kirchner. El Presidente quería comenzar a reducir la presión impositiva para aumentar el consumo, mientras que desde el Ministerio de Economía no se recomendaba esta posibilidad por las pérdidas importantes en la recaudación que podrían producirse.
En realidad, dentro del proyecto de Presupuesto que presentó ayer Lavagna, no está contemplada ninguna rebaja de impuestos. Más bien hay un incremento en los ingresos proyectados en los tributos considerados más distorsivos.
Así el impuesto al cheque (que el año próximo aportaría unos 8.706 millones de pesos, 13 por ciento más que en 2004) y las retenciones a las exportaciones ($ 3.460 millones de pesos, 12,9 por ciento más), crecerían porcentualmente más que el IVA (que subiría 12%) y Ganancias (+8 por ciento), con lo cual se define que la intención primaria del gobierno en 2005 no pasa por bajar impuestos.
El tributo que más crecería porcentualmente en cuanto a la recaudación es el monotributo, con 45 por ciento a partir del cambio de régimen que comenzó a aplicarse desde agosto pasado.