Derrumban plan para AA: no lo votan ni diputados K
Fracaso total ayer de Ricardo Jaime: nadie del kirchnerismo, en Diputados, aceptó convalidarle el acuerdo que había firmado con los españoles de Marsans. Fue el golpe de gracia a un proyecto de reestatización de Aerolíneas Argentinas que el propio kirchnerismo no entiende. La embestida contra la Casa Rosada llegó esta vez, en el Congreso, desde Santa Fe. Los diputados de esa provincia apremiaron a su colega Agustín Rossi con la disyuntiva: se elimina el acuerdo de Jaime o la ley jamás será aprobada. Un cachetazo al gobierno y a la filosofía kirchnerista, más duro que la 125: antes le pedían negociar, ahora no lo dejan siquiera. Hubo que comunicarle a Julio De Vido la frustración de su protegido Jaime; también se notificó España: hundimiento de una paz provisoria entre Cristina y Rodríguez Zapatero. Esta nueva imposición se suma a la promesa de reprivatización futura anunciada por la mandataria para AA. No es lo único. Bombardean el tema desde todos los flancos y los sindicatos amenazan con huelgas: no parece que les será fácil quedarse con la compañía junto a su aliado Jaime. Golpeado el gobierno, todavía no sabía anoche si se podrá votar mañana la estatización. Para esto también habrá barullo.
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Sonrientes, como si hubieran ganado, se retiraban
ayer tres de los más conspicuos diputados kirchneristas:
Jorge Landau, Alberto Balestrini y José María
Díaz Bancalari. También ellos se ruborizaron
por la escasa solvencia del proyecto oficial por Aerolíneas
Argentinas: se negaron a poner la firma,
aunque son el trío que más sonríe con los chistes
de Néstor Kirchner.
Con ese aval, Rossi volvió a la reunión de bloque que estaba comenzando para explicar el nuevo proyecto: el acta de Jaime-Marsans quedaba fuera del proyecto, es decir, ningún diputado pondría la firma para ratificar ese acuerdo de traspaso de acciones; los aportes que el Estado hará se utilizarán sólo para garantizar el funcionamiento de Aerolíneas Argentinas, pero no para proceder a la compra de la empresa o la cancelación de su deuda; la empresa no podrá volver a privatizarse sin previa autorización del Congreso y el precio será fijado por el Tribunal de Tasaciones -es decir, sin intervención de consultoras propuestas por ambas partes- y aprobado finalmente por el Senado y Diputados.
Terminaba así una rebelión interna que habían alimentado especialmente los diputados santafesinos, incluido Jorge Obeid, y en la que también tuvo activa participación Felipe Solá.
A partir de ahora, el kirchnerismo deberá negociar con la oposición, que tiene tres propuestas alternativas y que ayer se reunió con los gremios aeronáuticos para intentar convencerlos de la imposibilidad de que el Estado asuma los u$s 890 millones de deuda.
Hoy se reunirá el plenario de comisiones de Transportes y Presupuesto para emitir el dictamen final, pero con los cambios que anoche aceptó el oficialismo, la discusión con la oposición deberá comenzar de nuevo si el gobierno quiere tener votado mañana el proyecto.



