Desplome general con fuertes daños

Economía

Dos ruedas de la semana, dos caras opuestas de los mercados, una desconociendo totalmente a la anterior y dando nuevas evidencias de que el mundo bursátil está asentado en fugaces estímulos de superficie y preocupantes asuntos de fondo. Por lógica, todo arrancó con el desplome a pique del Dow Jones y que fijó 1,6% de caída, tras lo bueno del lunes. Argumentos similares a los recientes, en función de balances empresarios y «expectativas no cubiertas» para los que imaginaron, por su cuenta, los números empresarios. Datos que deberían surgir en la semana, de parte de la Fed, y todo el habitual rosario de supuestos «motivos», para colocarle a un nuevo giro del mercado.

A partir de esto, el Bovespa, que se llevó casi 4% en contra, México por encima de 2 por ciento, llegando a nuestro Merval para ser asumido en consecuencia. Trincheras pobladas, cascos puestos, solamente quedaba por verse a cuánto alcanzaría la brecha. Los alegres 2.303 puntos del cierre anterior se derritieron hasta aterrizar en un mínimo de 2.234 puntos, tan sólo.

Finalmente, una clausura más benigna y en los 2.241, que aportaron rebaja dura y de 2,7% entre las líderes.

  • Contracción

    Más allá de lo que llegaba del exterior, en el escenario local caían temas aptos para aumentar nerviosismos. Debacle en el plantel de « bonos» argentinos, trepada del dólar, zona de desconcierto y un mercado de riesgo que se vio atrapado entre dos fuegos: foráneo y local. Los picos bajistas extremos quedaron reflejados en torno de 6% en Petrobras y TGS. Lo más suave, Acíndar con 0,7%.

    Y en el resumen de efectivo para acciones, contracción de órdenes -más bien, por propio rebaje de precios-que no pasó de los $ 72 millones. Lo malo, muy malo, del día se pinta sólo al repasar los datos numéricos y queda por delante una incertidumbre mayor: tener que atravesar esta rueda de hoy. La Bolsa, bajo la cobija.
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