Semana clave para la deuda: dos provincias en la mira de mercados y ruego al Vaticano

Economía

Expectativa por posibles derivaciones para Buenos Aires, el eventual efecto sobre la renegociación nacional y por eventual catarata de reestructuraciones.

La atención de los mercados estará concentrada esta semana en el grado de adhesión de los bonistas a la propuesta del gobernador Axel Kicillof para postergar al 1 de mayo el vencimiento de capital de un título de la provincia de Buenos Aires, el BP21, por 250 millones de dólares. Este miércoles vence el plazo para que al menos 75% de los tenedores de ese título provincial presten su conformidad al reperfilamiento del capital y acepten cobrar el 26 de enero solo los intereses por u$s27 millones.

El dato es clave porque para el cómputo no califica la deuda que está en manos de entes estatales o empresas del sector público. Solo los tenedores privados cuentan a la hora de manifestar el consentimiento. E importa el grado de adhesión, por las posibles derivaciones para la provincia de Buenos Aires, por el eventual efecto sobre la próxima renegociación de la deuda nacional y también por los temores de que se esté asistiendo al prólogo de una catarata de reestructuraciones de las obligaciones subsoberanas, cuya lista encabezaría Chubut.

El fin de semana circuló un informe reservado de una sociedad de Bolsa con sede en Uruguay especializada en clientes institucionales referido al panorama de la renta fija argentina. El trabajo de 9 páginas de TPCG Financial Services sostiene que en opinión de sus analistas, será difícil para Kicillof alcanzar el 75% de consentimiento. ¿El motivo? Que se trata del pedido de reestructuración de un bono aislado, mientras que está pendiente la renegociación del resto de la deuda provincial. Y subraya que, aún si la Provincia lograra postergar los vencimientos más allá de 2020, todavía necesitaría financiar obligaciones por el equivalente a unos 2.200 millones de dólares. Nada fácil, sabiendo que el ministro de Economía nacional, Martín Guzmán descartó un rescate a Buenos Aires y no se percibe mayor apertura en el mercado de crédito voluntario. Por otra parte, si como dijo el gobernador no tiene la plata para pagar ahora, qué hace pensar que la tendrá en apenas 3 meses más.

El trabajo de TPCG remata con una frase inquietante: si no alcanzara el porcentaje crítico de 75%, es probable que La Plata defultee no solo el capital sino también los intereses del BP21. Esa eventualidad podría ensombrecer la estrategia nacional, que consiste en cumplir el pago de intereses mientras duren las conversaciones para la reestructuración. ¿Dejará Alberto Fernández caer a Kicillof, mientras que a otras provincias las asistió con partidas de 1.000 millones de pesos?

El panorama comenzará a despejarse este miércoles con el resultado de la solicitud de consentimiento, y el 26 que es el día previsto para el pago. En caso de no reunir 75%, a partir del lunes próximo, la Provincia tiene 10 días de gracia antes de ser declarada en default. Si esto ocurriera, arrastraría al resto de la deuda provincial, ya que las cláusulas de cross-default dispararían la aceleración de los restantes compromisos.

El número final importa a los analistas porque podría ser considerado un indicio de lo que podría esperar el Tesoro nacional en el intento por reestructurar la deuda soberana. Para este caso el gobierno del presidente Alberto Fernández busca obtener el aval del FMI, que ya se pronunció a favor de las políticas puestas en marcha por la nueva administración, y cuya directora gerente, Kristalina Georgieva, ya tomó contacto con el representante argentino ante el organismo, Sergio Chodos.

A principios de febrero las autoridades del Fondo y de la argentina se verían las caras en un seminario que organiza en Roma la Pontificia Academia de Ciencias Sociales con una agenda centrada en la solidaridad y la inclusión. Del mismo participará el papa Francisco y fuentes políticas aseguran que el Vaticano se involucraría más allá de una recomendación de apoyo a la Argentina. Días antes de esa reunión, está previsto el encuentro de Francisco y Alberto Fernández en la Santa Sede. Hay quienes hablan de algo inédito: ¿garantía del Vaticano para las obligaciones que surjan de la reestructuración?

En tanto, también seguirá de cerca el mercado lo que suceda con Chubut, que ya manifestó la necesidad de renegociar los pagos de capital del bono provincial que vence en 2026. La intención del gobernador Mariano Arcioni es la de lograr el consentimiento de los acreedores para postergar 4 años el pago del capital y recortar en 50% el pago de intereses. El objetivo final es el desafectar las regalías de gas y petróleo que figuran como garantía para el cumplimiento de la deuda y que en caso de incumplimiento retiene automáticamente la firma Pan American Energy. Para poder reestructurar, Arcioni necesita también 75% de adhesión de los tenedores del bono garantizado Chubut 26 (PU26), que fueron emitidos bajo Ley Nueva York.

Para la mayoría de los analistas, la provincia que está fuera de cualquier sospecha es Córdoba además de la Ciudad de Buenos Aires (CABA), que la semana pasada logró colocar en el mercado local 9.400 millones de pesos en un bono a 3 años, a tasa Badlar más 8,25% anual. La cifra equivale a poco menos de u$s150 millones, que Horacio Rodríguez Larreta prevé utilizar para la cancelación de u$s180 millones del bono CABA21 que vence el mes próximo. En el caso de Córdoba, el gobernador Juan Schiaretti se despegó de Kicillof asegurando que su provincia cumplirá en tiempo y forma con los compromisos de deuda local. Claro, la provincia mediterránea solo tiene obligaciones previstas por 35 millones de dólares entre febrero y marzo próximos. Por el momento, fueron más los ruidos que las certezas respecto de la renta fija y eso de alguna manera enfrió el clima positivo que venía arrastrando en alza a los títulos soberanos.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario