22 de enero 2026 - 00:10

Diálogos de Wall Street: Donald Trump y la geopolítica sacudieron a los mercados

Los mercados otra vez al borde de un ataque de nervios. Trump se las arregla para abrir múltiples escenarios de accidente, y Wall Street acusa el golpe. ¿Qué nos espera, Gordon Gekko?

Gordon Gekko sugiere que el sistema es resistente a pesar de las amenazas políticas simultáneas y severas, especialmente de Donald Trump.

Gordon Gekko sugiere que el sistema es resistente a pesar de las amenazas políticas simultáneas y severas, especialmente de Donald Trump.

Periodista: Tanto va al cántaro a la fuente, que al final se rompe. ¿Qué decir de este último sacudón en Wall Street? Sabemos que a los mercados la geopolítica no les interesa. Pero, ¿pueden tomar tanta distancia? ¿Pueden ignorar la embestida de EEUU sobre Groenlandia? Todo tiene un límite. ¿Qué los volvió a estremecer? ¿La amenaza de suba de aranceles sobre Europa? ¿O la espada de Damocles de una intervención militar? Ya sabemos que la OMC está liquidada, aunque todavía pague puntualmente los sueldos de su personal. ¿Es el fin de la OTAN y la Alianza Transatlántica? ¿Tocará despedir al mercado bull? ¿Será el fin del orden económico internacional?

Gordon Gekko: Por ahora, no es el final de nada. Ni siquiera de los sacudones, desde ya. Como usted dijo, la OMC no funciona, pero todavía no se da por enterada. El comercio internacional, ciertamente, funciona. Créase o no, en alza. Y la globalización, dada por muerta tras la crisis de Lehman de 2008/2009, sigue en pie.

P.: Pero no puede negar que sus reglas están dañadas.

G.G.: No se puede negar la realidad. Ya es bastante penosa, eso sí, como para exagerar. El sistema multilateral de reglas de comercio se hizo trizas. Su capacidad de resolución de controversias, también. La confianza en las reglas de juego, lo mismo. Lo cual, dado el bombardeo tenaz, que lleva años, era esperable. Y el apoyo público desapareció. Yo diría que ya en la campaña que consagró a Trump presidente por primera vez ya no había ningún candidato en los EEUU que favoreciera en su discurso los acuerdos de libre comercio (que Washington todavía promovía formalmente). Ni Trump, ni Hillary Clinton ni Bernie Sanders. Lo primero que uno debería preguntarse es cómo el comercio internacional continúa en expansión tantos años después. El pronóstico cantado es el que falló: no diría su final, pero sí su retracción. Y eso, en principio, es lo que hay que explicar para comprender bien lo que puede pasar.

P.: ¿Los mercados son más fuertes que la política? Incluyendo esa variedad tan intensa de la política interna que es la geopolítica.

G.G.: Los mercados son muy vulnerables. A estos precios, mucho más. Y con este nivel de exposición al riesgo en los portafolios, y de apalancamiento, debería ser muy fácil voltearlos. No digo destruirlos. No hablo del fin del mundo. Pero acabar con el mercado bull no sería un cisne negro. ¿Sorpresa, acaso? Si se viene gritando pato al agua hace años.

P.: Pero, ¿cuánto se puede abusar de esta situación?

G.G.: Más de lo pensado. La verdad es que Trump 2.0 es una máquina de fabricar shocks de digestión muy pesada. No es solamente el affaire Groenlandia. O la confrontación sistemática con la Unión Europea, que le quita presión a Putin y la pone en Bruselas. O, mejor dicho, en Alemania y Francia, que han demostrado notable incapacidad para reaccionar. Y Trump se ceba con los débiles de espíritu.

P.: Canadá reacciona con los tapones de punta porque sabe que es el próximo en la lista.

G.G.: Está avisada desde la Navidad de 2024. Mire, la situación internacional es delicada. Pero las disputas internas en EEUU no son poca cosa. La Corte Suprema trata el caso de Lisa Cook, la gobernadora de la FED que Trump despidió por las redes sociales, pero que resiste y llevó el tema a la Justicia.

P.: Y está en el candelero la disputa con Jerome Powell, el titular de la FED, que es el verdadero plato de fondo.

G.G.: La independencia de la FED está en el menú principal con letras de molde. En otras circunstancias, solamente ese dato hubiera bastado para producir una catástrofe. Y no es el caso. A eso iba. ¿Por qué no arde Troya? Eso es lo que hay que explicar. La predicción obvia, la devastación, es evidente, pero, ¿por qué no pasa? ¿Cómo puede ser que tengamos un mercado alcista liderado, hasta el viernes último, por el Russell 2000, que es una colección de papeles imposible de defender en un temporal, cuando estamos conviviendo con todas estas amenazas que nos respiran en la nuca?

P.: No es solamente una. Es una colección. Y en simultáneo.

G.G.: Y una sola de ellas bastaría para provocar una crisis. Acuérdese de cuando explicábamos el crac de la Bolsa (en 1987) por el efecto del aleteo de una mariposa en las antípodas. O sea, no en Wall Street sino en Tokio.

P.: Hablando de Japón, las tasas largas allá se dispararon en una suba vertical. También hay quienes alertan por el peligro del desarme del carry trade y un dominó nefasto.

G.G.: Nos sobran los motivos. Nos falta la crisis. El sistema es más resiliente que lo previsto. Trump lo boicotea desde adentro, pero cuando el edificio cruje, entiende que no puede permitir que se le venga encima. Cede. El fallo de la Corte Suprema que le garantiza indemnidad a las decisiones que tome como presidente le habilitó una agresividad nunca vista. Pero si la Bolsa tambalea, si las tasas largas trepan, recula. Lo acabamos de comprobar en Davos bajándole el tono a la alternativa de conquistar Groenlandia por la fuerza.

P.: El Sell America es su límite.

G.G.: Es un deja vu de lo que padecimos el Día de la Liberación, el 2 de abril del año pasado. Pero entonces la Bolsa derrapó casi 20% y Trump puso la marcha atrás. Esta vez, la caída fue la décima parte y aflojó.

P.: Momentáneamente.

G.G.: Usted lo ha dicho. Ahora bien, si el cántaro se rompe, puede que cuando recule, sea demasiado tarde y que el truco no funcione. Lo mejor que puede pasar es que a Trump le quiten el joystick y no lo dejen divertirse con los juegos más peligrosos. Es lo que busca promover Mark Carney, el premier canadiense.

P.: Con resultado dudoso.

G.G.: Así se empieza. Pero es lo que consiguió Thom Tillis, el senador republicano que ya anunció que bloqueará cualquier designación que haga Trump en la FED hasta que no se aclare la persecución judicial que se ejerce sobre Powell. Es el escenario que me imagino que irá creciendo pari passu en la medida que Trump se pasa de revoluciones. Y es una buena razón para poder esquivar la concreción de esta larga lista de pronósticos de accidente.

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